Redes y activismo social.

En agosto aporté una reflexión optimista sobre Twitter, y en general sobre la red y el conectivismo, en el proyecto el Bazar de los locos en el que jugaba con la idea de que este paso trascendente de “organización” de la gente, absolutamente al margen de los poderes y controles tradicionales, represente el germen de una nueva organización social efectivamente democrática, es decir, participativa. Al hilo de aquello citaba una mini entrada en mi Tumblr en la que igualmente “jugaba” con la idea de que si hubiéramos tenido estas posibilidades de conexión durante la lucha antifranquista, la cosa se habría facilitado enormemente.

El partido político más eficiente (menor número de detenidos, mayor número de acciones) durante la lucha clandestina contra el franquismo trabajaba con células de dos o tres personas. De aquello a que uno pueda decir lo que piensa en un blog y en las redes y haya un montón de personas que intervienen, corrigen, enlazan, cortipegan, comentan, … pero el primer uso de la libertad debería ser para defenderla e impedir que nos pudran la democracia, y con ella la paz social.

Sí, me interesan las redes, pero honestamente me interesan en la medida en que pueden cambiar la realidad. Lo 2.0 para cambiar el mundo 1.0, porque aunque los 1.0 no lo sepan, 2.0 y 1.0 es lo mismo, pero por ahora sin encontrarse en muchas ocasiones. En democracia es evidente que si cuando la inventaron hubieran tenido los medios actuales de comunicación, se habría parido otra cosa con mucha mayor participación y menos representatividad que en otros momentos, sin los actuales medios, eran necesarios.

Tenía que ocurrir y ya ha ocurrido. Tenía que llegar el momento en que las redes demostraran inequívocamente su poder transformador para la sociedad. Ha ocurrido, imprevisiblemente (en nuestro duermevela capitalizado), en el norte de África, en el Magreg, en los países árabes. El hambre empuja más que la justicia, aunque la ausencia de la primera y la segunda sean lo mismo en buena parte.

Los tiranos han ido a cortar las redes de inmediato, uno tras otro. Pero el trabajito ya estaba hecho. La gente se había comunicado y organizado a través de las redes y se han levantado para echarlos. Pacíficamente mientras ha sido posible, poniendo los muertos, como siempre. Por cierto, no puedo dejar de mencionar como sintagma del paradigma de la política en occidente, a la Internacional Socialista, expulsando de su seno dictadores cuando ya la gente los había soportado décadas, durante las cuales estuvieron negociando: la política aquí. Negociando negocios: política es poder, dinero es poder ergo dinero es política. No se puede ser más oportunista.

Demostrado queda. Las redes sociales son un poderoso instrumento para la mejora social y el sentido de la democracia. Los por tantos prejuicios denostados árabes están dando una lección al mundo. Todavía hay esperanza.

Pero en Europa tenemos nuestras propias tareas sociales para las redes. La primera de ellas debería ser la búsqueda e imposición inmediata de más cotas de democracia directa. Si algo es altamente llamativo desde el primer momento en la red es la cantidad de personas coherentes, inquietas, valiosas, generosas, amigables, que hay. Es una maravilla. Uno lo suponía, pero hasta ahora no habíamos podido contactar personalmente. Ahora podemos. Nuestro reto no es menor que el de los árabes, posiblemente sea mayor.

Rouco, que no te enteras. Las redes “vacías” …  jajajajaja.

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