El año wikileaks

Le doy tanta trascendencia no al hecho en sí de la aparición de la organización, y ni casi a los cables en sí, se lo doy al desvelamiento.

En este mundo socio-político de nuestros días todo es puro teatro. Llevamos muchos años intuyendo, viendo un caso aquí, otro allá, uno que afecta a unos, otro que afecta a los otros, de los sapos que se trajinan en las trastiendas. En política tanto a nivel local, como nacional e internacional.

Hemos intuido y después sabido lo de los consejales o el alcalde de nuestro pueblo, que se puso un sueldo mayor que el del presidente del gobierno, que mordieron aquí, que trincaron allá. No se han salvado ni los tesoreros de algún partido que, por cierto, no piensa pagar responsabilidades ni perder un solo voto, y posiblemente lo consiga. Parece dar todo igual ya.

A nivel internacional, lo más wikileaks, la cosa es de tintes parecidos. Igualmente lo sospechábamos, y ahora es evidente. Los poderosos del mundo van a estrujar la guita hasta que a mucha gente se le atragante en el pescuezo. Y después vienen los altercados sociales y las revoluciones.

Temporal

Tormenta, de Néstor Alonso.

El nivel de concentración de riquezas, cada vez más y en menos manos, es exponencial. Hace décadas que el índice de distribución de riqueza, es decir de ecuanimidad y justicia, revierte en una espiral loca contra los principios de igualdad, justicia y equilibrio, y se amontonan en las manos de los poderosos de todos que usan cualquier medio, incluyendo la guerra, para no perder privilegios.

El espectáculo de un presidente de gobierno socialista haciendo políticas ultra liberales, entregando capitales de vértigo a los bancos, primos de los mercados que supuestamente atacan, y cuando llega la natural inflación tira del dinero de los más débiles es absolutamente significativa. El toca las flautas que profetizó «el fin de la histora» no sólo tenía razón, lo van a imponer por la fuerza.

Y en las sociedades democráticas, cuando los ciudadanos tienen certezas de que sus gobernantes no hacen las cosas bien, deben decirlo. Deben movilizarse, buscar los canales de protesta que estas democracias no tienen para los ciudadanos, y decir que no queremos este tipo de mundo. Y que otros son posibles, necesarios e inevitables.

La pérdida de credibilidad total de la clase política, más la crisis económica, más la crisis de valores, han dado momentos terribles en la Historia. Estamos a tiempo, creo.

Sin duda las tecnologías de la comunicación actuales son un elemento nuevo, espero que el elemento revulsivo, el que demuestre que la gente de a pie es capaz de organizarse y ser más sensata que sus dirigentes. Algo que a mí no me cabe la menor duda.

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3 Responses

  1. […] This post was mentioned on Twitter by Opinión Ciudadana. Opinión Ciudadana said: RT @benignopf: “@fergar9: El año wikileaks. En el blog http://bit.ly/dIWe6p” […]

  2. MARIAN 10 enero, 2011 at 23:05 | | Reply

    Cierto es que una de las pocas salidas es la vía de escape que supone esta unión por la red con otras parsonas afines. Quizá al final pueda unir la distancia, porque somos muchos los que nos sentimos cercanos entre sí y a la vez lejanos a una sociedad cada vez más dura.
    Me ha encantado el blog. CIERTO.
    Saludos
    MArian

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