“Colabora”: Entorno colaborativo obligatorio en formación de profesorado.

Es muy curioso que en los últimos años se hayan impuesto sin normativa, en algunos casos literalmente, las llamadas “asesorías de referencia”, al menos en Andalucía, que son el resultado de dividir el número de centros de la zona, por el número de asesores-as, y cada uno con el suyo. Esto está bien, muy bien. Era evidente la necesidad de acercar las asesorías a los centros, porque no hay otra educación que la que se hace en los centros, al menos en la educación reglada. 

Si los problemas a resolver y las innovaciones a promover están en los centros, es ahí donde deben estar los asesores-as de formación del profesorado. Esto es una ley física y no “gestión de recursos humanos”. En mi cep tuvimos la suerte de que nos fue presentado como opción, y lo aprobamos por unanimidad. 

Otra cosa del currículum oculto del tema es que antes había asesores-as que se eternizaban en el puesto. Ahora, desde la consejería de Cándida Martínez (a quien echo de menos, al menos revoloteó el gallinero), las asesorías son por cuatro años, evaluación y posibilidad de una única prolongación por otros cuatro. Bueno, aunque la evaluación no se hace muy profesionalmente, está bien. Eso garantiza un caudal al menos de diferencias de enfoques muy necesario.

Por fin, este año, con normativa nueva aparecida con veranicidad y alevosía, se ha hecho una apuesta seria por la única formación que, desde mi punto de vista, debería atender el servicio de formación de profesorado: la formación en centro. El argumento lo di antes y no lo repito, los problemas están en los centros. Lo que sí es verdad es que esto cambia por completo el modelo de asesoría vigente, capacidades y actitudes de los candidatos, y es un reto de considerable proporciones.

Este primer año hemos llevado a cabo una primera experimentación. No se puede llamar de otra manera. Con éxito dispar, y todavía muy escaso nivel, salvo honrosísimas excepciones, de las que me ha tocado en suerte disfrutar de una. La comentaré en otra entrada. Pero lo que quería comentar, sobre todo porque sé que le va a interesar a gente que he conocido en Twitter, es que entre los requerimientos obligatorios de este tipo de formación se encontraba la participación en una plataforma virtual, supuestamente colaborativa, llamada precisamente Colabora.
La idea es buena. Pero … La plataforma era desconocida para los asesores-as, el coordinador del ámbito TIC, marchó a Sevilla, supuestamente a formarse él, y a la vuelta, formarnos al resto. El compañero informa que: “Me han dicho en Sevilla que entréis en la plataforma y bicheéis”. Literalmente. Para entrar en las asesorías se nos pedía formación TIC a nivel de usuario, pero el viernes yo estaba como normalmente, en un ordenador con linux en modo local, conectado por escritorio remoto a un windows server, y en la mano derecha el mac.  ¡Bah! ¡Sistemas operativos! 
Por supuesto, se esperaba, y así estaba en las Instrucciones legales, que los asesores-as íbamos a formar al profesorado participante en las Formaciones en Centro y en los Grupos de Trabajo con evaluación cualitativa que están obligados a entrar en Colabora. Y ahora la pregunta del millón: ¿cómo un instrumento para facilitar la comunicación y el trabajo en equipo colaborativamente puede convertirse en el problema principal de la formación? A resaltar desde ya, que donde ha funcionado (demasiado pocos centros), ha sido un gustazo.
¿Qué ha pasado? Pues que el 90 % de los centros son medianos o pequeños, con un número restringido de profesores-as y no le ven el quid a tener que decirle algo al compañero-a a través de “colabora” cuando se pasan juntos un montón de horas y se pueden decir lo que sea y darse los materiales en persona. Y es verdad. Pero el entorno está desarrollado en principio para que cada profe esté en su grupo y los canales de intercomunicación con otros centros son inexistentes o hay que crearlos. 
Como para cetificar la formación hay unas instrucciones muy concretas, dadas por Sevilla (curioso personaje con mucho predicamento), de cuántas veces hay que entrar e intervenir en los foros, al menos 1 cada dos semanas, y otras, pues a ver qué hacemos porque por ahora lo de Colabora la gente lo ha visto como una obligación, otra más, y no han terminado de ver, mayoritariamente, ninguna ventaja. Por ahora es bastante 1. 0
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