Leyes y Reglamentos nuevos, viejísimos procedimientos.

Tras la acometida de la segunda parte de la nueva reforma educativa basada en la LOE y la LEA, el curso pasado, con la aprobación de los ROC (los Reglamentos de los Centros), parecía evidente que este curso íbamos a tener por la vía de los hechos consumados, y por mano de la Inspección, las estrategias, las medidas para poner en marcha ese paquete legislativo renovador. 

Insisto en que admitir que "en todos los sitios hay gente buena y menos buena" se puede hacer para el público de un bar o los asistentes a un partido de fútbol, pongo por caso, pero no para un colectivo profesional, formado en universidades públicas, seleccionado de entre una amplia oferta, y a quien se le paga un sueldo digno para hacer bien su trabajo. 

Insisto en que mientras haya profesorado rascándose la panza, es decir, haciendo cada año exactamente lo mismo que el año pasado, aferrado a un libro de texto para memorizar, creyendo que suspender es prestigiar su asignatura, tratando al alumnado con frialdad si no desprecio, absolutamente convencidos de que los problemas del centro no son suyos, donde evalúan examinan, donde examinan juzgan y descalifican personas, muerden ante las propuestas de cambio y renovación, y se sienten finalmente amparados en que muchísimo peor es siempre y por definición la Administración, auténtica causante de que yo no pueda trabajar bien porque lo hacen todo mal.

Junto a esta gente, hay afortunadamente en los centros, un profesorado comprometido, que se preocupa por las personas alumnos y alumnas, y sienten en sus carnes a diario la tensión de unos hábitos y costumbres de uso diario impuestos por la tradición y la perversión de los sentidos de los funcionamientos y preferencias que son las que perviven en la mayoría de centros. 

Mientras los primeros sigan primados (porque no se puede contar con ellos para solucionar problemas graves del centro, por ejemplo, o por su actitud agresiva), y cobren lo mismo que los segundos, o más pues gustan de Jefaturas y carguitos "plusueldeados", y los segundos en minoría carguen con el peso de empujar a todo, esto es invivible pues está roto y por la base el principio de justicia. Mejor para los peores, peor para los mejores. Insostenible. Violencia estructural.

Salto al vacío

Digamos claramente que el collar del gato que hay que poner es principalmente uno: ¿cómo hacer que el profesorado (funcionario público) obedezca las normas publicadas y lleve las reformas planteadas a la realidad de los centros? Tenemos profesorado capaz posiblemente en todos los centros, en algunos mayoría (suelen ser centros que destacan), pero en la mayoría de centros en minoría. Pero este profesorado capaz no olvidemos que está en la situación antes descrita, y no es nada aventurado pensar que, además, si está de acuerdo con algunos planteamientos de la Reforma, se le hayan echado encima los recalcitrantes y, tres tazas, tenga problemas de convivencia profesional. Por ejemplo, y es grave, hablar de competencias básicas en un Instituto hoy es aventurarte a que te manteen. Seguro se acuerdan de tus antepasados. Por experiencia lo digo.

La Planificación de la Consejería.

Ya están las normas. Se supone que como cuerpo profesional de planificación, han desarrollado un Plan, para el cual han evaluado por lo menos con el método DAFO, y como muy mínimo, han rastreado en busca de sus fortalezas, van a apoyar al profesorado que está por hacer lo que ellos mismos plantean … y luego me desperté. Paren unas normas, y quieren que se impongan en la realidad ahora veremos cómo. Pero sin estrategias ni líneas de acción, un Plan  está muerto. Y no hay ni una, ni las otras. 

Al parecer la cosa se va a imponer por uno de los sitios más peligrosos entre los que eran de prever. Una alta autoridad del Ministerio de Educación ya dijo el otro día: "Confiamos plenamente en los Equipos Directivos", y me fui al retrete a pensar. 

Esta semana una norma de la Comunidad catalana ha rematado de cabeza: gol. Vamos hacia un modelo de dirección escolar "profesionalizada", e indudablemente jerárquica y con unos peligros evidentes: la prevalencia del carácter autoritario en las actitudes de esos puestos que, por cierto, es ya con seguridad el dominante a nivel general. 

Y lo que podríamos llamar estrategia (si hablamos de un bebé) es poner el desarrollo de la norma en manos de la Inspección educativa, que en general y salvo honrosas excepciones, no tiene ni idea ni comparte la reforma, ni sabe para dónde va. Ni le interesa. Estupendo. De competencias básicas, trabajo cooperativo, autoevaluación, construcción del conocimiento, construcción de un PLE, integración de las TIC, situar al alumno en el eje de la toma de decisiones, funcionamiento democrático y en equipo, procesos de aula centrados en el hacer, … son, como sabemos el Marco Pedagógico de la Inspección, y luego no me desperté porque decidí seguir durmiendo. 

Y los que tienen que llevar esto a cabo supuestamente, las direcciones, están nombradas a dedo al parecer hasta en un  60 %. No es un buen dato. Pero el modelo de dirección prevaleciente es el de "tú no me toques las narices y yo no te toco las narices" que, como es sabido, es un modelo innovador, motivador y responsable donde los haya. Los inspectores y las inspectoras están ya hablando con los directores y las directoras y ahí andan en proceso de cambiar los reglamentos y la vida del centro. Lo primero puedo, lo segundo …

Digamos que por ahora están todavía en lo suyo, rellenando papeles ("Oye, ¿aquí qué "hay que poner"? Pregunta típica evaluativa). Pero algún intento hay, de vez en cuando, de que éste que hacía esto, haga aquello. Algún intento de las direcciones de que el tal lo haga, y respuesta con pedorreta doble del susodicho. Y aquí viene la madre del cordero, "hemos ampliado las competencias de las direcciones con la potestad sancionadora".  Mira esto se llama que la pelota va de tejado en tejado y aquí no le pone nadie el cascabel al puto gato.

Por ahora suena mal ¿no?

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4 Responses

  1. Angie (RomeroCalero) 5 noviembre, 2010 at 17:41 | | Reply

    Fernando, hoy he estado diciendo eso mismo en otro entorno que no te voy a mencionar (aunque da igual porque seguro que no van a leer jamás el pensamiento libre blogero) pero bueno, pa evitar suspicacias, digamos que: "en la sala de profesores de un instituto", y he visto peligrar mi yugular y mi corazoncito se ha resentido un poquito tb (no estoy tan curtida como tú entavía) y venía cuestionándome si materializarlo en una entrada de blog y vengo y me encuentro tu entrada como si te hubieras metido en mi mente… incredible!! amazing!
    En fin, seguimos palante que son pocos y cobardes ;(

  2. Juan Bueno 5 noviembre, 2010 at 17:48 | | Reply

    Fernando:
    Estamos, bien es cierto, en un momento crucial. Creo que el cascabel ha de ponerse apelando a la responsabilidad individual y colectiva, la rendición de cuentas, primando una carrera profesional de verdadera contribución que premie claramente con incentivos las buenas prácticas, una formación inicial profunda y comprometida con hacer un profesorado más competente y unas direcciones formadas que propongan distribución de poder y eliminen procedimientos ridículos, anquilosados, de burocracia retro-alimentante.
    Algo así voy describiendo en este blog con alguna mayor profundidad: http://oneub.wordpress.com
    Me alegra tu apuesta por la organización de los liderazgos y la crítica a un sistema organizativo que podría hacer aguas. Pero créeme, la potestad sancionadora no la quiere nadie…Estamos ante el viejísimo procedimiento de los palos y las zanahorias… Y en medio, nada. Una de las causas es la cultura de la queja a la que se ha hecho tanto caso. No es un discurso válido… ni edificante, sobre todo en algunas etapas de nuestro sistema educativo se ha explotado hasta la saciedad.
    Un saludo.
     

  3. […] This post was mentioned on Twitter by Aitor Lázpita , Maite and Maite, Mª Angeles Romero. Mª Angeles Romero said: Otra entrada que subscribo del blog de @fergar9 Leyes y Reglamentos nuevos, viejísimos procedimientos. – http://bit.ly/8YlqI9 […]

  4. Fernando García Gutiérrez 13 noviembre, 2010 at 17:41 | | Reply

    Queridos amigos y compas, perdón por el retraso en agradeceros vuestros comentarios. Cuando termino cabreado una entrada luego me cuesta retomarla, es curioso. 
    Angie, andar por donde andamos en esta profesión requiere algunos aprendizajes finos de los que no suelen estar en los libros detesto. Esta que te voy a proponer me está ayudando y mucho en esta etapa de la vida: "no te pongas nunca en un sitio donde un memo pueda darte una galleta", pero comprendo perfectamente que si por obligación tienes que estar en claustros la cosa es harto complicada.  Pero luego nos lo contamos y nos reímos. Hay que seguir.
    Un abrazo y gracias. 

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