El bazar de los locos. Un proyecto colaborativo en red.

De la mano de @FrancescLlorens y de @eraser se puso en marcha este verano un proyecto de escritura colectiva, colaborativa y en red llamada “El bazar de los locos“,  que yo creo que ha sido un éxito, para una empresa voluntaria y colaborativa.

Se propusieron crear un libro virtual con una autodefinición de Twitter por sus propios usuarios. La riqueza de respuestas y su más que buen nivel medio han convertido la idea en una realidad de considerable calidad para lo que hay sobre el tema.

Como animaron con ganas, y aun estando de vacaciones al fresquito, me animé. Dejo aquí una copia de lo allí escrito.

Twitter: la humanidad que medra

Soy un novato en esto, es un atrevimiento por mi parte, pero como veo que lo que mejor se recibe es la colaboración, me pongo a ello.

Con 54 años por banda, muy cerca los 55 de rima fácil y burlesca, procedía por el mes de abril a desconectar definitivamente la inquietud y el compromiso que me han llevado, durante los últimos 10 años, a estar profundamente implicado en proyectos educativos de “sospechosos” fines y metas: Inmigrantes, Cultura de Paz y Noviolencia, Marco Común Europeo de Lenguas, Portfolio y autoevaluación, realizando formación de profesorado y con proyectos en centros, hasta llegar a un Centro de Formación de Profesorado, donde firmé por cuatro años, y he estado tres. Hasta aquí he podido llegar.

Me disponía (y voy a hacerlo) a volver al aula, a mi clase y mis alumn@s, pero con cierto sabor amargo por la convicción de que es imposible para personas no organizadas producir cambios en el sistema educativo: mi macrometa. Solos-as y aislados-as poco producto se puede esperar de las propuestas que planteamos. Las estructuras educativas (no sólo, ya lo sé, pero no tan grave) se han colmado con un personal designado (deícticamente en román paladino) por los intereses locales de reparto interno del poder de los partidos, absolutamente ajeno al control ciudadano.

He estado estos tres años en el CEP diciéndole al profesorado (que me quería oír) que los chavales están todo el día con pantallas dinámicas e interactivas, que cuando les ven coger una tiza y acercarse al encerado deben ver a un “troglodita del mioceno”. Que no se podían desaprovechar las oportunidades que presta la tecnología para apoyar el aprendizaje. Así que cuando decidí volverme a mi aula me puse a buscar la forma de ser coherente con lo pedido a otros. Y aquí aparece Twitter.

Conté mis primeras impresiones en esta entrada de mi blog: http://poezia.es/blog/2010/04/26/tic-y-twitter/ Me quedé impresionado de la humanidad del medio, a pesar de todos los pesares y los 140 de las narices y, más allá, de la capacidad de expresión de las emociones, del respeto y del cariño que son posibles y casi moneda común en Twitter. Los trolls, los bots, y demás me dan igual. Lo que me interesa, y mucho, es lo otro.

Recuerdo perfectamente las noches en blanco, hace unos 15 años, con el IRC hispano sobre conexiones de módem de burra penca que constantemente se caían. Y a pesar de algunas quedadas preciosas para desvirtualizar, el medio era mucho menos … humano. En realidad, y como mayor diferencia con la web 2.0 actual, nos movíamos en la red como embozados, todo el mundo era pirata, era mucho más difícil ver a las personas. La cantidad de información real (personal y profesional) que se da ahora me parece la base de esta mayor humanización actual.

Después la gente a la que seguía empezó a hablar del #EABE10, que yo no conocía, me encantó la idea, y la gente que hace los procesos para que los EABES lustren me admitió desde el principio en pie de igualdad, yo aluciné a colores, porque hasta ahora, en ambientes profesorales, no había sido nunca honestamente bienvenido. Aquí al contrario, tanto en twitter como con las personas conocidas a través de twitter, me he sentido muy mayoritariamente aceptado y respetado, y … y … querido.

Esta innegable emoción que acompaña a las herramientas de la web 2.0 y en adelante, con la profunda rehumanización que supone, el fuego del hogar al que nos hemos ido acercando los perros verdes, violetas, azules y amarillos, que no encontramos forma de ser oídos, mucho menos atendidos, en nuestros claustros reales, nos hemos encontrado, coincidiendo en más de un 75 % en nuestro marco pedagógico, en Twitter. Esto es de un potencial alucinante. Lo escribí, en una entrada de mi blog que llamé significativamente “Mi claustro es la Red” con plena convicción, ya que es la primera vez en mi vida que puedo decir lo que pienso entre compañer@s de profesión no sólo sin tener problemas, sino que con frecuencia recibo contrapropuestas mejoradas, o muy mejoradas, de mis amig@s de Twitter: http://poezia.es/blog/2010/06/04/mi-claustro-es-la-red/

Esa entrada muestra las posibilidades exponencialmente aumentadas de la formación de profesorado, cuando se apoyan en herramientas de la web 2.0 como Twitter y, más allá, cómo puede el profesorado hasta divertirse y pasarlo bien en la interrelación con la actividad, en el post se habla de felicidad, y no fui yo.

También debo destacar que, de manera natural, desde que estoy en Twitter hago “evangelización” y meto a todo el que se deja. También quiero mencionar el hecho de que es la primera vez que veo y vivo la interrelación igualitaria de profesorado de universidades, institutos, colegios, instituciones privadas, … … sin prejuicios, y con una comunicación fluida y desde la horizontalidad plena. Lo cual incluye actitudes vivas de humildad, de reconocimiento del otro, y de tantos valores que pertenecen a las personas y que las instituciones, cuando convierten su trabajo (misión) en inercia se cargan sistemáticamente. Convirtiendo los funcionamientos orgánicos en un paripé, en puro teatro.

Mis compañeros-as del CEP me pidieron una introducción a Twitter, y la comencé con esta frase: “Con total seguridad, si hubiéramos tenido Twitter (web 2.0) en la época de Franco, la dictadura nos habría durado dos telediarios” (http://enpiedepaz.tumblr.com/post/704072799/una-cosa-de-twitter). Las posibilidades de comunicación y organización con los actuales medios son casi ilimitados.

Pero hay algo más. Si yo he entendido algo de esto de la web 2.0 es que lo que se está dirimiendo ahora mismo encima del tapete es si la Internet se la apropian los poderes: políticos y comerciales que van deviniendo uno solo y el mismo, o se la quedan los ciudadanos y las ciudadanas y profesionales para uso colectivo y libre. Que podamos coexistir está por demostrar. Pero jugando sin cartas marcadas. Con la valía de las propuestas por delante. Sin usar un duro en imagen.

Hemos descubierto recientemente que la realidad es poliédrica y compleja (Edgar Morin), las visiones unipersonales pueden ser geniales, pero siempre quedan completadas cuando son expuestas a una colectividad que propone, necesariamente, desde perspectivas muy distintas: las de cada cual, y terminan conformando un producto que puede ser manejado en equipo. Y los equipos siempre son mas fuertes que los individuos.

El esquema vertical en organizaciones, ni en propuestas formativas, ni en nada funciona más. Como decía V. Hugo: “no hay nada más fuerte que una idea a la que ha llegado su momento”, y es el de la horizontalidad, es decir: la democracia social. El tiempo de las personas.

La web 2.0 es la humanidad que medra contra los impulsos autodestructivos de una parte de sí misma que entiende la vida como el privilegio de unos pocos por encima de todos. Y eso ya se ha terminado. No funciona más.  (http://poezia.es/blog/2010/07/13/la-zinquingparti-de-timofonica-desde-la-cordialidad/)

La meta organizativa que preveo por los caminos que queremos labrar conduce a la autodeterminación de los pueblos del mundo de las castas dirigentes de cualquier signo. La democracia de las personas que colaboran y comparten.

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Como colofón de la entrada, y en base a los comentarios más frecuentes posteriores, no sólo en mi colaboración, afirmaría que, en realidad, no es Twitter, ya quisiera, son las personas. Claro.

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