Algo empieza a moverse … menos mal.

He ido asustándome más cada vez, conforme pasaban los años, con la pésima calidad de la democracia que se estaba construyendo en España. ¿Por qué una democracia tan joven estaba adquiriendo los vicios de las más viejas y parafernálicas democracias que cada vez se parecen más a dictaduras apenas disfrazadas?

La historia está ahí. La derecha española contiene, evidentemente, los restos del franquismo sociológico (el político ya no es ni testimonial, salvo que los revivan en los juzgados), y el problema no es que sean de derechas, sino que no creen en la democracia. Para esta gente la democracia es “otra” forma de trincar el poder y manejarlo, y de servir a los poderosos de forma, hasta ahora, algo menos descarada que en siglos precedentes. Aquí están los pobres y los ricos, y yo quiero estar a cualquier precio entre los ricos. Que el Tesorero general del partido está a punto de ser juzgado por delitos económicos, … “derecho a la presunción de inocencia”, “ser acusado no es ser condenado”, y cada vez más enmierdan la democracia y reinventan una realidad a sus justos intereses. Cómo echo de menos a políticos de derechas de la talla moral e intelectual de un Joaquín Ruiz Giménez, por poner un ejemplo. Hay más, pero los ladradores se los han cargado los primeros. Hay que tener un alma profundamente violenta para entender que la confrontación política es una guerra de mentiras y descalificaciones. Que al pueblo se le engaña. Y no querer entender que si no se respeta al “contrario”, están promoviendo un modelo social de usos en el que aplastar al contrincante es el modelo. Como los gorilas.

La historia está ahí. La supuesta izquierda que gobernó y sigue gobernando era un partidito siempre templado ante las propuestas que se le hacían desde la izquierda, en el franquismo, siempre comedidos, demasiado, y cuatro gatos. Puedo dar sus nombres de cuando estábamos en la Universidad juntos. Recuerdo cómo festejamos todos entre risas que se adhirieran a la manifestación que pidió la liberación de Santiago Carrillo cuando lo metieron en la cárcel a la vuelta del exilio. Aquello fue inenarrable, el psoe se juntaba. Los demócratas nos debatimos en aquellos años entre dos propuestas: ruptura democrática o reforma democrática. Claro que ganó la reforma, liderada por el mismo partido. El resultado de aquello puede ser hoy, por ejemplo, que se juzgue a un juez por investigar los crímenes del franquismo, mientras éstos quedan impunes. Sin duda el 28-F. O que, como decía hace unos días una investigación, más del cincuenta por ciento de los españoles y españolas creen que el franquismo tuvo “cosas buenas y cosas malas”. A-lu-ci-no.

El partido de la supuesta izquierda que gobernó no tenía cuadros para acaparar cargos y puestos como lo hizo. ¿Con quién lo hizo? Con arribistas, para qué darle más vueltas. De pronto, los cuatro gatos se multiplicaron por cuatro mil al olor de las prebendas, y todo aquello se hizo sin renovar principios, sólo personas, quítate tú franquista que vamos a construir un estado social aquí con mi primo y mi hermana. No, no era ya franquismo político, pero quizás sí franquismo sociológico, porque esa gente que acaparó con saña el poder, cada cargo, carguito, y resorte de poder, estaba instalada en la inercia del franquismo de manera excesivamente cómoda, sospechosamente cómoda.

Acaparar el poder, no reinventar el modelo social para dar más participación a los y las ciudadanos, esa fue la meta, y estos los resultados. Acaparar el poder era también lo que hacían los monarcas absolutos, lo que hacen los dictadores, … y sólo porque me cambies el color de la bandera no voy a comerme la misma porquería que me daba el franquismo: injusticias y abuso de poder.

Saludo con mucha expectación y alegría el movimiento social ciudadano que estos días está despertando en mi país. Y me acojona, literalmente, ver a los políticos igualmente descolocados sea cual sea su signo. Pero descolocados. No se están enterando de la que se les viene encima. De verdad que el poder corrompe, pero todavía más ciega. Pero claro si han convertido los partidos en agencias de colocación de vagos y aprovechados, si han enmerdado con ello la política, el servicio público, la fuerza de cohesión social, pero tienen colocados hasta la tercera generación de familiares, amigos y vecinos, la realidad que ven es la suya.

Pues ahí está la historia. Todos los que han ido cayendo desde el poder en la búsqueda y persecución de los seres humanos de su propia emancipación como especie “adulta” de los engranajes del poder de los más fuertes, han caído siempre porque el pueblo se ha levantado a decir basta. Como habéis estado metidos en vuestros propios asuntos e intereses ahora no sabéis por dónde van los tiros.

Pues tenéis un problema, y gordo. Estamos cuestionando vuestra propia existencia como partidos. ¿Os asusta? ¿Tanto como a los reyes absolutos dejar su poder omnímodo o menos? ¿Pero no os encantan las encuestas? ¿No habéis leído que los políticos son la “especie” más desprestigiada para vuestra ciudadanía desde hace años ya? Habéis practicado la política del avestruz y ahora no sabéis lo que pasa.

Pues ni son cuatro (se acaban de recojer en 24 horas 100.000 firmas en contra de la prohibición de la acampada de Sol en Madrid), ni son sólo niñatos (o metemos a José Luis Sampedro (el chaval), o a mí (55), ni están solos, … Los que me parecen estar solos ahora son los partidos, pero no me dan pena. Me dan miedo, porque lo quieran o no, la pelota está en su tejado. Tienen que dar respuesta al clamor ciudadano. Dejad de meter la cabeza debajo del ala y de miraros el ombligo que os va a pasar la ola de la historia por encima y no vais a saber ni por dónde os ha venido, “camaradas”.

La forma de protestar que ha tenido lugar en torno a Democracia Real Ya, las manifestaciones del 15 de mayo, y las posteriores acampadas demuestran que estamos ante un movimiento pacífico, respetuoso, y noble, al que he seguido día a día en las redes, y a los que he visto actuar templadamente, respetuosamente siempre, y dando ejemplo de que son una generación que ya ha asumido una de las enseñanzas más bonitas del siglo XX: la lucha por la mejora social debe ser necesariamente pacífica y justa. Ya son nietos de Gandhi y Luther King. El fin ya no justifica los medios. Esta generación me parece dispuesta, quiero decir convencida, a terminar con el paripé político, están soñando, y yo quiero despertar con ellos. Ahora toca ¡¡Resistencia!!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

, , , , , , , , , , , , ,

Sin comentarios todavía.

Deja un comentario