El #EABE18 en Málaga. Un EABE boquerón.

 

Se oye decir: “Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma irá a la montaña”, faltando la parte más importante de la tradición pues la frase termina así: “porque los Profetas no somos orgullosos”. Qué pena porque el sentido original es bien otro de aquél para el que se usa.

Sírvame para expresar mi enorme alegría porque, habiendome visto privado de gozar los últimos años de los EABE por una enfermedad, esta vez no tengo que viajar y no me lo voy a perder. He hablado antes de los EABES, en su momento dije que eran un milagro, y lo puedo explicar porque cada vez, con el discurrir de los años, lo es más.

Las autoridades del sistema educativo andaluz se hartaron de hablar de PISA, Finlandia, la necesidad de recuperar (¿recuperar?) el prestigio del profesorado, e incluso, cuando lo oyeron decir en todos los foros y recomendaciones, contemplaron la prometida y nunca llegada, autonomía de los centros. ¿Qué se ha hecho en ese camino? La Administración nada.

Es más, se sigue caminando con la inercia por donde se venía haciendo. Inspectores y normativa. ¿De verdad quieren ustedes producir un cambio en los actores ineludibles del cambio: el profesorado, con inspectores y normativas que están siempre hechas para coger al pillo, y nunca para apoyar a quien lo está haciendo bien? En este caldo gordo de la vida de la mayoría de los centros donde predomina un terrorífico “todo vale”.

Con estructuras violentas (militarotas) no se consigue modificar la voluntad de las personas en el siglo XXI. ¿Ustedes de qué siglo son? Yo miro cómo lo hacen las empresas de más éxito hoy como Google y me pregunto ¿trata Google a sus trabajadores con inspectores y normativa?

Si quieren producir un cambio en la educación, por qué no comienzan cambiando su mirada de una normativa para coger a profesores “vagos por naturaleza”, y empiezan a apoyar al profesorado que, normalmente solo, cuando no zancallideado por sus compañeros-as, o el propio equipo directivo, cuando no por la inspección, cree en la trascendencia social de la educación, y se compromete con su trabajo mucho más allá de lo que marca la normativa.

Soñaba yo, en mitad de las peleas pedagógicas, en el nacimiento de un movimiento exclusivamente profesional, pero con ideología, no todo vale, que se uniera para caminar juntos por la siempre complicada innovación, capaces de respetar a sus alumnos y alumnas, no rebotados con la Administración pero sí críticos, de organización horizontal, sin líderes, o mejor con liderasgos cambiantes y numerosos, des-organizados pero siempre juntos a través de las redes. Es el EABE, un camino de análisis y mejora para todos sus participantes.

El sueño, aún en el plano utópico pero materializándose, del cuerpo único de enseñantes, que es muchísimo más el trabajo juntos de profesorado de todos los niveles de forma coordinada en sus esfuerzos, y por tanto muchísimo más incisiva, de Universidad, de Instituto, de Escuelas, de Idiomas y de EGB, padres, madres, y algunas instuciones. Pero no la Consejería. No tiene interés en apoyar a los buenos. No practican estrategias, sólo normas.

People .

El pacto de estado por la educación tiene que empezar necesariamente por exigir la salida de los cargos de la administración educativa del personal colocado ahí por razones políticas, por ser del partido, vamos, en román paladino. Necesitamos, el país necesita, a los y las mejores en esos puestos. ¿Que no sabéis quiénes son? Pero ¿adónde estáis mirando?

Adelaida, que usted es boquerona, haga el favor de producir la primera visita de una autoridad académica al EABE. Al EABE boquerón. No espere invitación especial, nadie la tiene. Todos nos apuntamos voluntariamente y pagándonos los gastos con mucho gusto. Venga a disfrutar de la horizontalidad en educación, de gente que se dedica a esto con lo mejor que tiene y que no ha dejado de soñar con un mundo mejor.

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