Inmigración a mogollón

Y siguen llegando, pateras, cayucos, airbús o autobús, barcos nodriza, zodiac, pértigas, andando o arrastrándose, evidentemente, siguen llegando.

Entre las pocas cosas verdaderamente certeras que sobre emigración he oído, destacan las palabras del cantautor Joan Manuel Serrat que, en el uso del más puro y poético sentido común, ya dijo en el 92:

“Disculpe el señor,
se nos llenó de pobres el recibidor
y no paran de llegar,
desde la retaguardia, por tierra y por mar.


Y como el señor dice que salió
y tratándose de una urgencia,
me han pedido que les indique yo

por dónde se va a la despensa.

Y que Dios, se lo pagará.
¿me da las llaves o los echó? usted verá
que mientras estamos hablando
llegan más y más pobres y
siguen llegando.”

La reacción de afrontar la opresión del hambre subiendo la altura de vallas y con vuelos de retorno es como querer solucionar el problema de un ataque de vómito, tapando la boca del paciente. ¡Qué “absurdidez”! ¡Qué barbaridad!

No hay solución distinta a la de crear riqueza y oportunidades de vida en los países de origen. Ante un panorama vital de no poder ni dar de comer a tus hijos, ante esa situación extremadamente violenta, no valen atajos. No hay. ¿Qué hizo Europa para ayudar a España tras nuestra entrada en la CEE? Insuflar riquezas. (Gracias Europa, por cierto.)

Se espera de los mejores ciudadanos que nuestra democracia tiene y que, como es natural, están en los puestos más importantes de toma de decisiones, no sólo que busquen soluciones y no chapuzas, que para eso son los mejores. Reaccionar ante un problema ya lo hace mi perro. Si lo piso se quita. Se espera de los mejores que se anticipen a los problemas, que pre-vean, que posean pre-visión.

Como el poeta:

“Disculpe el señor
pero este asunto va de mal en peor,
vienen a millones y
curiosamente, vienen todos hacia aquí.

Traté de contenerles pero, ya ve,
han dado con su paradero,
estos son los pobres de los que le hablé,
le dejo con los caballeros.”

¡Cómo es posible tan corta visión de vuelo en nuestros gobernantes! ¡Cómo es posible, no ya sólo tanta injusticia, sino también tanta ineptitud e hipocresía! Y me refiero ahora también al “””problema””” de la inmigración, parece que nuevo primer “problema” en el ranking de los españoles.

Que nadie espere paz sin justicia. No queremos la paz de los cementerios, ni la de los campos de concentración, viejos ni nuevos, sin grifos o con ellos. Pequeños o tan grandes como un continente esquilmado y abandonado a su suerte. La Paz es primerariamente Justicia. Y atajos no hay.

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