Una administración educativa 2.0

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En primer lugar quiero comentar que la llamada “crisis de la educación” es una bendición. Mirando en clave de procesos la lógica explica perfectamente que la tensión entre la realidad, que lleva sus propios ciclos y velocidades,  y las capacidades de reacción de colectivos como el docente o el de la administración, han hecho que en toda la historia el problema sea el mismo. De ahí que haya textos de escritores presocráticos que se quejan de la escuela y la educación de su época, que parecen escritos esta mañana.

El problema específico de estos tiempos, los actuales, es la velocidad a la que se producen, que dejan mucho más en evidencia esa tensión tradición-innovación (escuela 1.0 vs escuela 2.0), conservar-cambiar, característica de un proceso, por tanto siempre imperfecto.

Honestamente no sé cómo sería una Administración 2.0, pero me gusta especular con la idea.  Y, como siempre, intentaré despersonalizar al máximo el tema pues no me interesan nada ni personalismos ni puestismos. Me parece un pensamiento paupérrimo intentar cambiar inercias y procesos cambiando a personas. No, no es eso.

Analizando el salto necesario, diagnosticando en principio a vuela pluma, consultaba el otro día con una compañera de NEE, qué tipo de síndrome, naturalmente del espectro autista, padece la Consejería de Educación y llegamos a la conclusión de que era un síndrome de Aspergen.

Desde luego que muchas de las cosas que la Consejería pone en marcha son pedagógicamente correctas. Sólo faltaba. Aunque hay por ahí quien le impide a los jóvenes y niños de su Comunidad trabajar con portátiles regalados “porque afecta a la vista”, origen del movimiento Potachovizador que corre entre los docentes 2.0 (que existen aunque la Consejería no sepa ni dónde están). El problema es que, a estas alturas confíe en el BOJA, en la normativa, para poner patas arriba (imprescindible) la escuela tradicional. Y esa es la propuesta del trabajo por competencias que se propone desde la LEA y la LOE.

Como según mi apreciación inicial el autismo le impide explicarse, suponemos que las fuerzas con que cuenta para tamaña empresa la Consejería es la normativa, y la correa de transmisión tradicional: la inspección, la dirección de los centros, y a los claustros. Correa de transmisión que lleva décadas sin funcionar. Absolutamente pervertida por las dinámicas oficiales centradas en recopilar informes que digan “lo que tienen que decir”. A la realidad, que le den.

Es decir, que desde que se intentó poner en marcha la LOGSE, y no se consiguió, no hemos avanzado nada, ni analizado nada. Seguimos en las mismas.

Nada que no sea lograr instaurar funcionamientos en equipo, coordinados y autocríticos, con un marco compartido, pedagógico y de actuación, es decir, por ahora una utopía en la mayoría de centros, puede funcionar. ¿Cómo? Olvídese de la normativa.

Ya sé que no es fácil, y menos con la que cae, pero hay que ir a los claustros, hablar con la gente, y convencer. Porque no hay atajos para aglutinar voluntades (¿Voluntades? ¿eh?) Y sin voluntad de cambio en el profesorado no van a lograr cambios en la Escuela. Se lo garantizo.

Hay que desarrollar el pensamiento estratégico en la administración. Tienen que dejar de ver a “funcionarios” y ver a personas. Pero el pensamiento estratégico es un farol si no hay análisis complejo. Los análisis son evaluaciones, el sistema no se evalúa, salvo en el caso del alumnado, que tampoco, porque lo que mayoritariamente se hace no es evaluar.

El pensamiento final o de producto, dice: “Usted, despedido. Llegó cortando 14 árboles diarios, y en una semana sólo tala 6. Ha ido bajando dos árboles por día. Otro que corte 14.”

El pensamiento estratégico introduce dos horas para afilar el hacha cada cuatro días.

No pueden esconderse al hecho de que en los centros hay gente muy buena y gente no comprometida. También hay un grupo nada despreciable de tibios que nadarán a favor de la corriente siempre. ¿Cómo van a conseguir que los y las mejores profes de los centros lideren los proyectos de centro? Esa es la pregunta.

Mientras tanto, y celebrando la ceremonia de la confusión actual, los más vagos empiezan a recordar la consigna lanzada hace unos años por un líder político: “sin complejos” (cuando lo oí por primera vez se me pusieron los pelos de punta), y levantan la voz. Y por ahora parece que sólo se escucha la suya. Pero ustedes saben que esa no es la voz del profesorado andaluz. ¿Saben ustedes qué piensan sus profesores y profesoras? ¿Les interesa? Pues sin ellos y ellas no van a hacer nada.

Y para postre, le doy a leer el post a mi mujer que es profe de instituto, y el primer espejo en que miro mis elucubraciones, y me dice: “¡Qué te gusta meterte en problemas!” Y como voy siendo mayor y viví 25 años bajo el franquismo (bueno, mejor contra), sé bien que la autocensura es mucho peor que la censura. Pero no me digáis que estamos en esas.

Con respecto al tema que termina siendo residual, dada la naturaleza básica de los temas que planteamos, de la inclusión de la web 2.0, es decir, de la interactividad y la comunicación horizontal, olvídate, Aspergen no lo permite.
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