Otoño

Este escrito va dedicado a Guille, colega del arte.

Por primera vez en los últimos cinco años mis arces bonsais han otoñado, los últimos años las hojas no han cogido el color rojo tan característico y precioso. Este es un bosquecillo, hecho con las ramas del arce de abajo, mientras estaba en una maceta engordando el tronco. Otra característica es estar enrraizados sin bandeja, en una montañita de tierra sobre una lasca de pizarra.

Este arce con dos troncos era originalmente dos árboles, pero se han juntado por la base. Como cada año, recolecto los cipresitos que salen en los bonsais y estoy haciendo un enorme seto con ellos.


Este árbol es la joya de la corona. Recuperado del campo hace más de 20 años y trabajado sin alambrar (no me gusta ver los árboles alambrados), había leído por ahí del estilo “combatido por el viento” y me fue saliendo … lo más curioso es que es un olivo silvestre, o acebuche.

Bueno, como estamos con árboles de la tierra, aquí hay una encina:

Este olmo chino está casi terminado en cuanto al concepto, quizás por eso lo abandono un poco, pero ya está terminado. Todo bonsai, como todo lo que crece y progresa en la vida, es primeramente una idea. Luego se trata de ir podando y ser capaces de tomar su tiempo que es mucho más lento que el nuestro.
Aquí os dejo un ficus benjamina (que regalé a Cándida Martínez y todavía no lo ha recogido) con un juego de troncos muy estilizados, pero sobre todo con un sistema radical al aire impresionante. A su lado una secuoya gigante que me cuesta sacar adelante porque no entiendo a los pinos, así que a éste menos. Pero mientras tire …
Este olmito que viena a continuación es el primero de la lista. Me lo regalaron mis hijas hace más de 20 años cuando yo estaba convaleciente de un menisco cascado, del tenis (así que tampoco me voy a quejar), y tuve un montón de horas de inactividad observante con el arbolito. Por él empezó a interezarme un mundo que había permanecido oculto ante mí: la botánica, las plantas, los árboles, … ahora me interesa todo y llevo un jardín.
Esta es una haya del Pirineo que me trajo un amigo, bueno lo tuvimos 5 años en Madrid en casa de unos amigos como preadaptación en una maceta, y cuando llegó lo metí en bandeja y le busqué un oculto rinconcito al norte donde subsiste humildemente y como puede. Aquí en el Sur puede hacer “mucha caló”.
Y para terminar esta selección, una foto de la fábrica: dos prebonsais, a la izquierda un roble y a la derecha una mimosa persa, y en el centro un engendro: la única palmera bonsai que conozco, no las he visto en libros, ni en revistas, ni el el Museo del Bonsai. Ahí está:
Las fotos son de ahora (avanzado diciembre del 2008). Y pinchando en ellas se ven más grandes. Los bonsais que no muestro son para que vengas a verlos.
Y en esto se me van muchas horas, de tranquilidad, eso sí.
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