¿Evaluar con exámenes?

Con este tema he de ir con pies de plomo porque, honestamente, me cabrea. Odié los exámenes cuando alumno, y los odio más, porque ahora veo aún más clara su profunda injusticia, como profesor. Normalmente siempre hablo de evaluación, es decir que ya no hablo de exámenes, son incompatibles, y de propuestas más o menos novedosas, pero siempre más humanas y justas.

¿Por qué hay que jugarse un curso a una o tres cartas (es igual)?  Pero ¿qué hace un alumno-a en un examen? Responder a preguntas de memoria. Luego saber es recordar. ¿Esos nuevos ciudadanos activos, participativos y críticos que necesitamos deben poseer como primera e infalible cualidad la de memorizar?

¿Y si ese día la persona alumno está mal? Dolor de cabeza, primer día de una mala regla, insomnio, … No son máquinas, son personas. Pero hay más, mucho más. He comprobado mil veces mil, que todo el mundo, jóvenes y adultos, y viejos también, reaccionan de la misma manera: Alerta, ante la palabra EXAMEN. Se pone todo el mundo alterado, nervioso y mal. Si sabemos que esto es así, la segunda regla de la evaluación por examen sería: “La mejor forma de evaluar a un alumno es cuando esté en peores condiciones personales”.  Es un derrape de sentido monumental. Es una tontería tras otra. Me da vergüenza tener que hablar de esto porque son obviedades, esto no es ni siquiera el principio de nada, es más atrás. Son barbaridades que se hacen porque siempre se han hecho, y nada más.

Cuando me preguntan si yo no hago exámenes, la respuesta primera suele ser: “Si después de 8 meses con una persona hablando de un solo tema yo no sé lo que sabe esa persona sobre el tema, ¿a qué coño me he dedicado? ¿qué hace usted en el aula? ¿exámenes? ¿para qué?”

¿Y cómo hemos logrado que ineludiblemente todo el mundo ponga en juego su autoestima personal en los p. exámenes? Porque son, evidentemente, mucho más un mecanismo de ejercer poder que de evaluar conocimientos, no digamos capacidades. La palabreja. El aula como espacio de poder. Esa mesa de dos metros para quien no suele escribir junto a esos pupitres de 60 cm. para quienes tienen mucho que escribir. Esa silla acolchada para el culo del profesor, esas bancas de conglomerado plástico. Ese uso y abuso de la palabra frente a la exigencia de ¡silencio!, ese andurrear por el aula, frente al culo pegado a la silla 6 horas, … son sospechosos.

“Es que si no les hago exámenes, no los controlo”. Vale, compañero, ahora nos entendemos. Pues eso es terrorismo evaluativo. Y escribo esto riéndome de la ocurrencia, pero lo escribo. La sartén por el mango, el poder en estado puro.

En Escuelas de idiomas tenemos un par de certificados o títulos que se dan por un examen. Lo habitual en mi entorno es que un equipo de profesores los prepare, y a veces trabajan un mes en la prueba. Hay quien más. Y las pruebas suelen durar más de un día. Es simplemente cumplir con los requisitos mínimos de la evaluación para un sólo examen. Las pruebas pueden ser mejores o peores, pero el resultado global suele ser más certero que el que te da un … examen al uso. Pues al parecer, por encima de todo, se trata de ser lo más justos posible. Esa es la palabra, la gente tiene derecho a ser evaluada correctamente. Y las pruebas deben ser al menos justas. Y esa es mucha exigencia cuando se trata de personas. Además deben ser objetivas.

¿Objetivas? Miren, como todos no son profesores, les comentaré que todo profesor puede, sin grandes problemas y si está en el aula, hacer un examen para aprobar a unos y suspender a otros propuestos a voleo. Se lo garantizo, yo no tendría problema alguno. La objetividad de un examen tradicional es inexistente por lo absoluto.

Y debido al hecho de que llevo ya largos años cantando al sol, solicito por la presente que se prohiban los exámenes, que se persigan como objetos del mal. (@eraser dixit).

Por cierto, cuando era alumno me copié todo lo que pude y algo más. Hecha la ley … …

———

Actualización: 28/01/11.  Ni que nos hubiéramos coordinado. Mi admirado amigo Fernando Trujillo saca una entrada en Educa con Tic que completa perfectamente, por activa, lo aquí comentado:  Evaluar para aprender.

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122 Respuestas a ¿Evaluar con exámenes?

  1. Lui 27 enero, 2011 en 14:19 #

    Siempre me han parecido injustos los examenes: premian la pereza.
    Cuando estudiaba en la universidad, tenía compañeros que no iban ni un día a clase, se aprendian la Norton mientras yo iba a clase y hacía trabajos, siempre sacaban la misma nota o más que yo. Si no entregaban un trabajo, les bajaban 0.2 o 0,3 y al único profesor que suspendió a gente por no ir a clase, casi se lo comen con patatas.

    Yo preparo gente para el B2 y el C1 de inglés, en clase yo intento que aprendan inglés: listening, speaking a patadas, leemos, gramática… Al examen en si mismo le dedicamos una clase al mes.

    Unos, siguen emperrados en que lo que quieren es “hacer tests, hacer tests, hacer tests”, pero los que siguen mi consejo me dicen que aunque la mejoría en los resultados es lenta (y eso me preocupa porque me lleva a pensar que yo no lo estoy haciendo bien) en general, ahora entienden mucho más inglés y que se sienten más seguros.

    En fin, que me voy por los cerros de Úbeda.. que estoy de acuerdo contigo. Si injusto es que todo dependa de un examen en una asignatura cualqueira, en una lengua me parece ABSURDO.

    (por favor que rollo he metido)

    • Fernando García Gutiérrez 27 enero, 2011 en 15:07 #

      Gracias Vimpela, por tu presencia y tus comentarios. Sobre lo que planteas, sigue tus convicciones, si ves que te funciona, adelante. Ningún rollo. Un abrazo.

    • Andrés Villar 28 enero, 2011 en 11:51 #

      Maravilloso artículo. Me gustaría publicarlo también en mi blog (citándote, por supuesto, y referenciando a este blog). ¿Te importaría que lo publicara allí?

      • Fernando García Gutiérrez 28 enero, 2011 en 12:53 #

        En absoluto. Este sitio tiene una licencia creative common precisamente para eso, para facilitar el compartir. Se reconoce el origen y santas. Gracias de todas formas por preguntar. Un saludo. Pásame el link, gracias.

  2. Jorgelina 27 enero, 2011 en 14:20 #

    Fernando:

    Comparto 100%, de hecho soy totalmente contraria a los exámenes, y apoyo la idea que se persigan como objetos del mal :-)

    Muy buena reflexión, como siempre.

  3. Concha Moreno 27 enero, 2011 en 15:21 #

    Igual que la otra vez que intervine, lo hago porque tu reflexión me inspira. Hablo por experiencia personal: quienes a menudo están a favor de los exámenes son «las víctimas». Y lo digo porque yo soy partidaria del trabajo colaborativo, de la reflexión, de una especie de portfolio que yo manejaba cuando era joven e indocumentada (las personas de la clase podían entregar trabajos que yo devolvía con comentarios para que me entregaran una versión final que considerasen mejorada). Ahora, en los cursos de formación, veo a la gente joven muy aferrada a esa forma de evaluación: el examen. ¿Les dará más seguridad?

    • Fernando García Gutiérrez 27 enero, 2011 en 16:22 #

      Querida Concha, gracias. Pos así están las cosas. La velocidad de algunos siempre ha sido la de pioneros, con flechas incluidas, pero la generalidad ni se lo cuestiona. Es la seguridad de lo conocido. Y así no habríamos salido de las cavernas. Un abrazo.

    • @luisutopia 28 enero, 2011 en 7:40 #

      Concha, una pequeña observación, y entusiasmado de que trabajes por porfolios:

      Cuidado con las “preferencias del alumnado”. Normalmente, cuando nos llegan a Secundaria, ya llevan entre 6 y 9 años de exámenes (y de decirles que lo escrito es lo importante, desde Infantil, con las dichosas fichas), e incluso cuando vienen a nosotros, solemos ser islas quienes no hacemos exámenes. El resto del claustro, sus famlias, el entorno social… asumen que lo importante es el examen… Y es muy difícil ir contracorriente.

      Eso por no hablar de que no hacer exámenes y evaluar con otras herramientas es muchísimo más complicado (no se puede hacer trampa tan fácilmente, requiere más constancia, requiere saber, de verdad, y no reproducir).

      Saludos.

  4. luis 27 enero, 2011 en 16:46 #

    Subscribo totalmente tu aserto “Odié los exámenes cuando alumno, y los odio más, porque ahora veo aún más clara su profunda injusticia, como profesor”. Y siempre que he tenido autonomía en mi clase, nunca los he aplicado. Y cuando me he visto “obligado” por el contexto los he planteado como resolución de actividades utilizando sus apuntes (sí, les dejaba tener delante todos los apuntes-manuscritos- que quisieran para resolver cuestiones que, evidentemente, no implicaban memorizar sino razonar). A veces me han acusado de sabotear el sistema pero la acusación más divertida la he tenido hace una semanas aquí, precisamente: hay que realizar cuatro exámenes obligatorios por sistema y he aplicado mi filosofía de dejar los apuntes, no para copiar simplemente sino para resolver utilizando recursos. Y una compañera (española) me ha acusado de convertir a mi grupo de alumnos/as en “una pandilla de vagos y maleantes” ( sic)

    • Fernando García Gutiérrez 27 enero, 2011 en 17:43 #

      Gracias Luis. Historias de estas nos reiríamos contándolas ante una chimenea, pero finalmente dejan un cierto pozo de desesperanza, de inquietud por la lentísima evolución que llevan los temas. Ese tipo de descalificación, por otro lado, me suena a discurso del que se oye en los medios, del que parece que quieren imponer los partidos y algunos medios. Hace unos minutos en Twitter alguien me decía que si quería que no se desarrollase la memoria, bueno, eso es retorcer los argumentos. Por cierto los sistemas están para sabotearlos. Un cordial saludo.

  5. Antònia Travé 27 enero, 2011 en 17:20 #

    Completamente de acuerdo.
    El otro día Jordi Adell lo sintetizó así: “Los pollos engordan dandoles de comer. Si los pesas a diario pero no les das de comer no engordan”

  6. Nicolasa QM 27 enero, 2011 en 21:30 #

    Qué reflexión tan honesta, Fernando. Me parece muy serio. Estaba pensando que se puede, con valentía, soslayar ciertas exigencias del entorno, como comentaba Luis… Pero, dicho en plata, hay que tenerlos bien cosidos y mantener la temperatura de la sangre para defender las propias convicciones sin perder los papeles… porque, la verdad, la tontería en estos temas es mucha…

    Y la memoria es un don fantástico, pero no todo el mundo lo posee en la misma cantidad, y desde luego que ayuda (es tener la información muy a mano) pero no más que un smartphone con tarifa de datos ;)))

    Un abrazo, y enhorabuena el post.

    María

    • Fernando García Gutiérrez 28 enero, 2011 en 7:22 #

      Querida Mariquilla, deliciosa criatura encontrada en la red, siempre sabes hurgar un poquillo más allá, … ¿Tú has visto cómo se comen los osos a los salmones que nadan contra corriente? Se ponen moraos.

      Sobre la memoria, es verdad que es lo que más me alucina de todo. Debe ser una de las preguntas que mi cabeza se ha hecho más veces en silencio: ¿pero ya no se acuerdan de cuando eran alumnos? En fin, chica, que a ti te parecerá un heroismo, pero el punto de cabreo viene precisamente, de que en realidad a mí todo esto me da vergüenza porque yo no lo llamaría ni pedagogía ni nada, sería como los preámbulos de la cosa. Y estamos así, con esas actitudes, “ahora que tengo el mango” … … tristísimo.

      Fuerte abrazo y saludos al sr. Sevilla.

  7. @luisutopia 28 enero, 2011 en 7:50 #

    Gracias, Fernando, gracias, gracias…

    Casi a la vez que tú escribías este magnífico post, yo andaba por Málaga hablándole a un montón de gente de Secundaria de que “es posible evaluar sin exámenes” (casi como un testimonio de esos que dan en televisión borrando la cara de la persona, o tapándole los ojos). Hubo incredulidad, por supuesto… pero también preguntas interesantes. Confío en que 5 de las 100 personas que habían prueben algo (ni siquiera lo hagan siempre)… tal y como está el patioooooo…

    Yo también hubo una época (al empezar como profesor) en que hice exámenes. Intentaba montar actividades “chulísimas” (para mí, claro), motivarles, explicarles, atenderlos… pero luego la nota la ponía yo, en solitario, y basándome en el examen (que para algo era yo la autoridad, y no ellos, como tú indicas). Sin embargo, llegó un momento en que me dí cuenta de que suspendía aproximadamente la mitad de la clase, y que incluso los que sacaban un notable, a las dos semanas no se acordaban absolutamente de nada. Eso por no hablar de las carencias de expresión escrita, oral, la nula autonomía que tenían… Entonces pensé que no podía seguir así, trabajando solo para un 20 % (como mucho) de la clase. Ese 20 % que aprueba y aprende hagas lo que hagas. Ese 20 % que no te necesita, por muy excelente profesor que seas.

    …Desde entonces solo hago autoevaluación y coevaluación. Y ando mucho más contento. No es la panacea, hay casos concretos y grupos concretos en que no funciona, pero estoy completamente seguro de que aprenden mucho más: no es fácil hacer exposiciones orales en clase, comentar audiciones en clase, ser creativo, buscarse la vida por uno mismo… no, no es fácil, no es bajar el nivel. A mí me parece mucho más fácil hacer un examen.

    Y yo también me copié todo lo que pude, y me estudié solo un tema del temario que luego fue el que “cayó” en el examen y tuve NOTABLE (varias veces, además). Mi profesor debió pensar que era muy aplicado. No tengo ni idea de esas asignaturas.

    Un abrazo, Fernando, y gracias eternas. ¿Tal vez podríamos hacer una “plataforma antiexamen”?

    • Fernando García Gutiérrez 28 enero, 2011 en 12:58 #

      Gracias Luis Utopía por tu comentario, por explicarte, y por tu trayectoria. Lo lamentable es que seamos unos cuantos los que nos atrevamos a romper la regla, y acabemos señalados con los dedos, claro. Cuando es muy evidente que en este caso nos asiste la razón.

  8. Aitor Lázpita 28 enero, 2011 en 12:56 #

    Ah ¿pero es que no estaban ya prohibidos los exámenes? Enhorabuena por el artículo, maestro.

  9. Carmenca 29 enero, 2011 en 0:52 #

    Sobrina de cuatro años.
    Colegio privado privadísimo (que pena)
    Tita, tita!!! he sacado un nueve por setenta y cinco en el examen!!!!!!!!
    ¡Que biennnn! dice la tita
    A continuación miro a mis cuñados y les digo:
    ¡Me cachis! (fina que es una, aunque trabaje en la pública) ese colegio no es todo lo bueno que debiera, no le han sacado a la niña las milésimas en la nota.

  10. nestorrente 29 enero, 2011 en 2:03 #

    En ese aspecto, mis profesores (estudio Grado en Ingeniería Informática) lo hacen mucho mejor. Con esto del plan bolonia, el examen pierde peso.

    El año pasado (primer año del grado de bolonia) las ponderaciones eran del tipo: 30% práctica + 70% examen. Seguía siendo demasiado peso. Este año, un profesor ha optado por:

    25% examen teórico + 25% examen práctico + 35% proyecto práctico (a lo largo del cuatrimestre) + 15% de ejercicios prácticos (hechos al principio de curso, antes de proponer el proyecto)

    Lo cual veo bastante justo, ya que sólo te juegas en los exámenes la mitad de la materia… pero es más, una profesora ha seguido el sistema:

    50% de unos proyectos prácticos (cada uno con una ponderación diferente, pero eso no viene al caso) + 15% de ejercicios teórico-prácticos + 35% del examen

    Ahí el examen pesa sólo un 35%, con lo cual, aunque tengas un mal día, no te tiene por qué fastidiar la asignatura. Creo que en ese aspecto lo hacen mejor, y que se debería intentar ir en ese sentido.

    De hecho, tuve el otro día un examen en el cual, si sacaba un 2.56, ya estaba aprobado, debido a mis notas en prácticas. ¿Cuál fue el resultado de saber que tenía que sacar un 2.56? Muchos pensarán que no estudié, pero al contrario: estudié bastante (imagínate que no llegaba a ese 2.56!) y, lo más importante, me presenté al examen MUY TRANQUILO, ya que iba seguro de mi aprobado. El resultado es que el examen me salió mucho mejor de lo esperado. Esto nos lleva a lo que comentabas tú del abuso de poder al utilizar el examen para poner en alerta a la gente… si el examen se ve como algo mortal, saldrá todavía peor.

    Siento haberme extendido tanto, pero es que cuando me pongo a hablar…!!

    Un saludo!

    • Fernando García Gutiérrez 30 enero, 2011 en 20:09 #

      Gracias por tu comentario. Te puedes alargar lo que necesites. Insides en el corazón del asunto, cuidar al menos a las personas que se examinan. Un saludo.

  11. Alumno 29 enero, 2011 en 2:06 #

    Hola.

    Más profesores como usted se necesitan en la universidad pública española.

    Si en el pasado se hubiese asentado las bases evaluativas que ha comentado no estaríamos hablando ahora de una reforma universitaria en la que no solo existe un examen final, sino que además,hay que hacer malabares temporales para asistir a clase, realizar trabajos, prácticas en laboratorios, ejercicios on-line y demás que no cuentan para absolutamente nada. Un 4 en un examen sigue siendo un 4. Y los mínimos a evaluar siguen siendo los mismos(modelos de preguntas que siguen siendo iguales desde el año 1996 en mi carrera,por poner un ejemplo).

    Luego nos asombramos de que el mundo universitario acabe detestando sus carreras. A lo que normalmente se responde “no, si a mí me gusta lo que estudio.Pero no me gusta cómo lo estudio”. A prisas, mal, quemados, saturados y con grandes dosis de cafeína.

    Bueno, mejor dejo esto de despotricar y sigo con mis apuntes, que parece que nunca acaban. Lamentablemente no pasa lo mismo con el café.

    Saludos.

  12. Alfredo 29 enero, 2011 en 2:26 #

    Algunos profesores parecen no entender su profesión, vamos a ver:
    Si, todos odiamos los exámenes y es cierto que tienen un componente de poder, pero un componente útil: cuando están bien hechos sirven para pillar a quienes no se han esforzado, o a los que han copiado.
    Si cuando eras estudiante copiabas los exámenes, fue porque tuviste malos profesores no porque haya nada mal en los exámenes.

  13. ivan 29 enero, 2011 en 3:07 #

    También hay que aprender a actuar bajo presión, porque en una entrevista de trabajo tampoco puedes valorar, y al igual que las personas al oir EXAMEN se ponen nerviosas, lo mismo ocurre con ENTREVISTA DE TRABAJO, por ejemplo.

    Y ne segundo lugar, ¿cómo justifica un profesor la nota de los diferentes alumnos? Un profesor debe no solo evaluar justamente en la medida de lo posible, sino también justificar de alguna manera clara que el alumno posee esos conocimientos. Yo creo que es justo que todos se evalúen de unas mismas preguntas, y se decida una nota, así es lo que es.

  14. landiman 29 enero, 2011 en 3:51 #

    Fantástico artículo!

    Soy profesor, y siempre he odiado las academias y los exámenes de inglés!
    Aún recuerdo cuando no sabía escribir el número trece. Intenté copiar y la profesora me “enganchó”. Así que decidí suspender el resto de exámenes de inglés, por vergüenza a ser cogido de nuevo. La profesora era muy hermosa, pero yo no había hablado jamás con un argentino.

    Therteen. Mira cómo lo aprendí!

    Aunque debo confesar que me divertian algunos examenes. Sobretodo los de matemáticas, en los que se ponia a prueba resolver un problema!

    Seguramente se deberia eliminar las asignaturas como inglés en los centros educativos públicos, y dejársela a las académias, porque ahí se apuntan voluntariamente. Y porque te evalúan con exámenes muy bien preparados, no cómo los que hacen los profesores de la ESO, que los preparan deprisa y corriendo qual salchichas!

    En la universidad es otra história. Yo no íba a clase si la primera semana el profesor no me convencía de lo contrario. Iba a la biblioteca. Y leía. Y reproducia todos los cálculos de memoria. Me aprendí de memória la carrera entera de Física!

    Nunca pensé en copiar, porque soy bastánte orgulloso y queria demostrar que tengo mucha memória! Fíjate si tengo memória que tube que memorizar más de 80.000 fórmulas. Creo que por eso tengo la cabeza tan grande

    Yo creo que la sociedad lo que necesita és gente que piense, no que memorize!

    Fuera los examenes de las aulas de inglés en las academias! Fuera el inglés del resto de aulas!

  15. alberto 29 enero, 2011 en 5:19 #

    Soy estudiante, en este caso el otro lado de la balanza y me hace gracia cómo se puede evaluar los conocimientos en condiciones totalmente artificiales e irreales. artificiales porque se mide tu respuesta a condiciones de presión, y se valora que sepas hacer lo que un señor ha decidido que es representativo de su asignatura en 3 preguntas.
    Un libro de 200 págs resumido en 3 preguntas??? es como si tomo el quijote y te lo cuento en 2 páginas, no es lo mismo verdad?
    Dicen algunos centros americanos que el conocimiento está en los libros y que el estudiante es el hilo conductivo que debe aprender a unir las partes que componen un problema para poder resolverlo.

    Estudio ingeniería y no me dejan llevar fórmulas que tras el exámen olvidaré sin duda tras el exámen, sin embargo el día que acabe tendré delante (o detrás de mí) una biblioteca de libros con los que consultar aquellas cosas que la memoria no retiene, aquello que se entiende se retiene y lo que se mete a presión sale de igual manera…

    Me alegro de que haya post como este, felicitaciones por el mismo!

    • Cristian 29 enero, 2011 en 10:11 #

      Hola Alberto, yo tambien soy estudiante de ingenieria (en mi caso tecnica) y estoy totalmente de acuerdo contigo y aportando algo más a lo que has dicho expongo lo siguiente, he tenido algunas asignaturas en las que te dejan llevar un chuletario con formulas o incluso ellos te dan una hoja de formulas pero en otras asignaturas te las tienes que aprender de memoria, entonces mi reflexión en este último caso es: Porque no me enseñan a aplicar bien la formula, a entender los conceptos que hay detras de ella en vez de tenermela que aprender de memoria?? si al fin y al cabo la formula siempre va a estar en los libros….

      Aprobecho para felicitar al señor Fernando García Gutiérrez por este post… es de los más interezantes que he leido leído ultimamente.

      • nestorrente 29 enero, 2011 en 21:59 #

        Tengo que decir que eso me recuerda a mis exámenes de programación. Siempre me pregunto por qué no nos dejan consultar la documentación online de los lenguajes.

        Si tengo una lista y quiero obtener el elemento 5, la función puede ser lista.get(5), pero ¿por qué me la tengo que saber? Creo que sería suficiente con saber que existe dicha función.

        Pongo un ejemplo, si programas en Java, puedes consultar online todas las funciones de cada Clase (“tipo de dato”, para que nos entendamos), entonces me parece una tontería que en un examen no te dejen hacerlo, ya que, cuando trabajes, lo consultarás a diario…

      • Fernando García Gutiérrez 30 enero, 2011 en 20:41 #

        Muchas gracias a vosotros.

  16. fernando 29 enero, 2011 en 7:37 #

    Einstein decía que la escuela destruía la curiosidad natural de los niños y que particularmente a él los exámenes le bloqueaban la capacidad creativa durante un año. Los odiaba.

  17. Fernando Gastón 29 enero, 2011 en 7:44 #

    Fantástico. ¿Y qué propones? :) Que cualquiera avance y que cualquier imbécil sin ser evaluado de ninguna manera tenga título? Evaluaciones orales completamente subjetivas que comprueben si razonas y entiendes los contenidos? No hacer nada?

    Despierta, el mundo no es objetivamente justo. La Madre Teresa de Calcuta murió aún siendo buenísima. Si hay un desprendimiento por donde pasasa te mata y el león se com a la gacela. Y los idealismos destructivos en la tierra no sriven para nada.

    • fernando 29 enero, 2011 en 8:54 #

      Gastón, te veo con poca capacidad para proponer.

      A principios de siglo XX en las universidades alemanas había espacios donde los estudiantes podían discutir sus problemas sin que la relación formal estudiante-profesor interfiriese.

      Por cierto Gastón, algunos se esfuerzan por mejorar lo que está obsoleto, te sugiero que te des una vuelta por aquí http://www.facebook.com/home.php#!/pages/Institucion-Educativa-SEK/81526318183

    • Carmenca 29 enero, 2011 en 21:03 #

      Señor Gastón pensar que “hacer exámenes” es evaluar es como pensar que conociendo un grano de arena conoce uno el universo.
      De hecho los exámenes no garantizan para nada que los imbéciles no tengan título, ya que nos vemos rodeados de médicos imbéciles, ingenieros imbéciles, profesores imbéciles, políticos imbéciles…
      y por supuesto gente extraordinaria que no tiene título universitario no porque no esté capacitada, sino porque ha tropezado en el camino a veces con imbéciles que hacían exámenes.
      Y no puedo dejar de pensar por poner un pequeño ejemplo en un chica que hace muchos años no pudo ir a selectividad porque un imbécil le dejó solo “una asignatura” en COU con un buen nivel en las demás y como no tenía madre y el padre era otro imbécil que no la dejó repetir , no pudo hacer magisterio que le encantaba y acabó de “ama de casa” que al fin y al cabo es lo que se esperaba de ella.
      Y bajo la premisa de que el mundo no es justo sigamos machacando a los débiles. La madre Teresa de Calcuta no murió, al menos su obra y su ejemplo.
      Y se conocen casos de gatos que conviven en paz con perros y gente que sobrevive a catástrofes.
      El mundo no está mal y ya está, el mundo hay personas admirables que intentan que mejore desde sus posibilidades sean pocas o muchas, los conformistas son los imbéciles.

  18. quesomanchego 29 enero, 2011 en 8:58 #

    Me alegra que haya gente para todas las opiniones. Me agrada que haya profesores que se molesten en contestar una opinión tan contraria a los exámenes. He leído los comentarios y veo que hay tanto razones a favor como en contra. Me gusta la idea de mezclar el examen con ponderar otras cosas. Aunque tu escrito lo veo muy radical, el hecho de que podamos leer opiniones en contra lo equilibra y denota que en el fondo te preguntas si no estarás equivocado. Ya te digo, no los quiero ni calvo ni con tres pelucas. Guarda tus opiniones unos años. Analiza tu evolución. Igual dentro de unos años, cuando tus hormonas te hagan menos radical, encuentras una forma equilibrada de trabajar en clase.

    • Fernando García Gutiérrez 2 febrero, 2011 en 13:48 #

      Le garantizo que no es nada radical. Puedo escribir cosas bastante más fuertes, sin dejar de asirme del ancla de la razón. El escrito es apasionado, pero es que así soy yo. El tema me cabrea, lo aviso, porque es increible cómo podemos estar siglos mirando para otra parte, porque lo que afirmo, son hechos.

      Llevo 31 años en el aula y me parece que me quedan pocos cambios que dar a mi docencia porque lo que yo veo ya en el horizonte es la jubilación. Hace mucho que encontré mi forma equilibrada de estar en clase, ser yo mismo, hacer lo que experimento y me funciona, tratar el aula siempre como un espacio donde se reúnen personas.
      Cordiales saludos.

  19. ikima 29 enero, 2011 en 8:59 #

    Yo era alumna de 8-9 o 10 en todas las asignaturas. Por ejemplo, tenía un diez de historia por la afortunada combinación de dos capacidades: una gran memoria a corto plazo y buena expresión escrita. Así, a principio la profesora dudaba de si mis comentarios de texto habían sido copiados de algún libro, hasta que se convenció de que no era así.

    Pregúnteme usted ahora qué recuerdo de la asignatura de historia de bachillerato. Vergüenza me da lo inculta que soy en estos temas, y cuando puedo leo cosas por mi cuenta porque no recuerdo prácticamente NADA y si surge una conversación la soslayo como puedo.

    Este sistema es una tristeza terrible.

  20. con 29 enero, 2011 en 9:21 #

    Los exámenes siempre me han parecido una falta de respeto.
    El único examen realmente válido es la vida real.
    Cuántos empollones inútiles hay con un buen puesto de trabajo que no saben resolver problemas reales y cuántas personas inteligentes se han ganado el ser importantes para la sociedad sin aprobar ni un examen…

  21. comentarista 29 enero, 2011 en 9:25 #

    independientemente de que tenga razon o no el autor, su forma de hablar resulta infantil y de rabieta

  22. Sergio Vicente 29 enero, 2011 en 9:29 #

    Vaya por delante que este lunes y este miercoles tengo dos examenes importantisimos en mi carrera. En mi carrera la mayoria de examenes son tipo test (cipotest jej). Imaginense cual es mi indignacion cuando me entero que esos examenes tan complicados conozco a gente que ha aprobado copiando o en septiembre con preguntas repetidas.
    Estres, bebidas energeticas, falta de sueño, cafés… todo para evaluarte una nota que te va a quitar de enmedio cierta asignatura, sin hacer otra cosa que pensar en tu examen, esta semana ha habido ciertas actividades culturales que tengo que perderme por estudiar y semanas pensando en esa prueba.
    Tengo una vocacion en la enseñanza el dia de mañana me gustaria, si las oposiciones (congeladas) el destino y la suerte me dejan llevar a cabo mi sueño, existe en los institutos una evaluacion continua, pero una evaluacion continua que no esta bien aplicada, no se tiene en cuenta el dia a dia del alumno, solo 3 pruebas y si apruebas en el tercer trimestre has aprobado, de manera que puedes estar todo un año sin dar un palo al agua y en el ultimo mes aprobar, no, no es justo y no se aprende.¿de que sirve la memorieta? para ello se invento la imprenta, para no ir memorizandolo todo.
    Pienso mucho en las maneras de evaluar, me ha gustado mucho el planteamiento que han sugerido por aqui de que el examen teorico no cuente tanto, de manera que puedas aprobar, con tu regularidad del dia a dia, aun sigo planteamçndome una evaluacion platonica, que pensando en ciertas formulas podria no ser tan utopico.
    Un saludo y enorabuena por tu articulo

  23. Daniel A.H. 29 enero, 2011 en 9:30 #

    Ingenieros, médicos, profesores… Estudian para superar un examen e ir eliminando asignaturas para obtener el título, días antes de la prueba son expertos, después cae todo en el olvido (un par de semanas). El estudiante ya no quiere aprender, los cursos se enfocan a superar el examen, nada más. Por eso los recién titulados no los quiere contratar nadie.

    En España se generan titulados, no profesionales.

  24. Bruno 29 enero, 2011 en 10:16 #

    Ole!

    La verdad es que si.

    También depende de que es lo que se está evaluando. Por ejemplo, un examen de aplicación práctica, con los apuntes, si tiene valor. La persona que sea capaz de superarlo, y sacar buena puntuación, está probando que es ha enterado del día a día.

    El examen que sea vomitar el contenido de los papeles que no puedes consultar durante este, no sirve para nada.

    • Dra. Susana Rams 29 enero, 2011 en 11:59 #

      ¿Se imaginan a un cirujano sin habilidades memorísticas…? ¡¡Claro, como el protocolo de la operación está en Wikipedia…

      ¡¡No me sean simples!!

      http://elblogdeladrasusanarams.blogspot.com/

      • juan 6 noviembre, 2014 en 5:23 #

        Pero tenemos que admitir que por más que sea importante evaluar la memoria,se ha creado alumnos holgazanes que si bien salen bien en esos examenes,en dos semanas se habran olvidado de todo. Es lo mismo que nada.

  25. sabina 29 enero, 2011 en 10:51 #

    Hola Fernando.

    He llegado a tu blog a través de menéame. Estoy totalmente de acuerdo con tu post y siempre es un tema que suelo debatir con la gente. Yo siempre he sufrido de pánico en los exámenes, y a pesar de que he tenido buenas notas durante toda mi carrera académica, he pasado infiernos en los exámenes y jamás, en ninguno de los que he hecho en mi vida, he podido reflejar mis verdaderos conocimientos porque mi capacidad de rendimiento bajo la presión de una prueba escrita es de, probablemente, un 30%. A pesar de ellos logré sacar una media de sobresaliente en bachillerato y selectividad, y llegué a la universidad pensando que era una persona brillante. El ego adolescente me duró poco. Me encontré de pronto en un lugar donde memorizar, escupir conocimientos en un examen no servía de nada y donde la capacidad de razonar y de enfrentarte al mundo real eran absolutamente nulos.

    Desde entonces tengo la fuerte convicción de que el sistema educativo es completamente erróneo y quienes critican al alumnado por su falta de interés deberían criticarse a sí mismos por la falta de capacidad de motivar a unas generaciones en los que la información y el conocimiento no son una virtud, sino una parte de la vida cotidiana al alcance de un click: no es saber, es aprender a utilizar la información, lo importante en la era de la hiperinformación sería, y debería ser, enseñar a los jóvenes a distinguir, a cribar y a razonar conocimientos, no, como tú bien dices, a escupirlos en un papel el peor día posible en las peores circunstancias.

    Me indigna darme cuenta de cómo desaprovechamos el talento por un sistema que no valora las capacidades sino la memoria pura y dura, en una época en la que la memoria tiene nula importancia: ¿Para qué te vas a aprender la IIGM si la tienes en vídeo, en wikipedia, en documentales valiosísimos? ¿Para qué enseñar a memorizar a una generación que sabe que en cinco segundos puede acceder al resto del mundo? Enseñémosles a comprender como seleccionar, descartar información y razonar el porqué el cómo y el hacia dónde.

  26. Un profe 29 enero, 2011 en 10:56 #

    A veces no depende de si hay o no exámenes, sino de su número y del tipo de examen. Cuando era estudiante no me gustaba que fuera a una sola carta y que éstos no tuvieran nada que ver con la asignatura, pero me parecía adecuado que no fueran memorísticos. Simplemente había que solucionar una serie de problemas.
    Ahora soy profesor y les hago una evaluación continua no memorística, pero me tienen que entregar unos ejercicios resueltos. A la vez me he dado cuenta de que:
    – El estudiante universitario actual no tiene capacidad de sacrificio y no se esfuerza.
    – No tiene vocación y no tendría que estar en la Universidad.
    – Su formación previa no es que sea mala, es pésima o inexistente. Algunos no saben leer y escribir correctamente (producto de moderneces en la ESO).
    – Quieren que les regalen el aprobado.
    – Si bajas el nivel no aprueban más, sino que bajan su esfuerzo y el resultado es el mismo.
    – Tienen desgana y apatía. Si pagarán los estudios de su bolsillo no estarían en la Universidad.

    Un alto porcentaje de mis alumnos aprueban, pero no debería. El sistema les permite medrar. Y, sobre todo, los docentes recibimos presiones para aprobar a más y más alumnos. Son clientes, no estudiantes. Hay otros que sí son buenos, pero no son mayoría.

    Dicho lo cual, cuando voy al hospital, cruzo un puente o compro una casa quiero que el médico, ingeniero y arquitecto las hayan pasado putas durante sus estudios, que les hayan pedido de memoria un montón de cosas y que sepan resolver problemas difíciles a la perfección antes de que les den el título.

    Ahora con Bolonia se han hecho una LOGSE para la universidad. Por fin los progres han conseguido destruir la universidad.

    • Dra. Susana Rams 29 enero, 2011 en 11:57 #

      No puedo estar más de acuerdo…

    • Hector 29 enero, 2011 en 12:25 #

      Gracias por tu comentaro. Estoy completamente de acuerdo.

      Ya me gustaría ver a los que dicen que todo esta en la wiki, en una consulta a su “medico logsiano” y que para diagnosticarle, el medico logsiano, necesite consultar con la wiki….

      La memoria es un razgo de inteligencia.

      • estudiante 29 enero, 2011 en 14:38 #

        Completamente de acuerdo.

        Es más…si el sistema educativo en España cada año llega a niveles aún mas desastrosos con cada ley que se aprueba para la enseñanza, no me quiero imaginar como será la universidad dentro de 10 años con este sistema.

        A mi personalmente lo de hacer trabajitos que representan un 50% o 60% de la nota total no me convence. Sinceramente si el autor del post copiaba en los exámenes yo te puedo asegurar que los trabajos los copio de la wikipedia y al día siguiente si que no me acuerdo. Pero de lo que si me acuerdo es de lo que me tuve que estudiar a base de cafés y red bull antes de un examen en el que sabía que si no me lo aprendía se iba a pique un curso entero.

        Por muchos trabajos y exposiciones orales que hagan el resultado no va a ser mejor, lo digo por propia experiencia con esto de Bolonia. Los estudiantes les dedicamos el interés justo y necesario para sacarlos adelante y además muchos los usan para no tener que esforzarse en los exámenes ya que el peso de los trabajos en ocasiones es tan alto que con aprobarlos puedes suspender tranquilamente el examen sin consecuencias.

        Al final lo que cuenta es lo que sabes, no los trabajos que has ido haciendo ni las exposiciones orales ni nada por el estilo. Otra cosa es que esto se use de manera conjunta para mejorar o facilitar el aprendizaje, ahí si tienen su utilidad, pero como medio de evaluación es desastroso, porque la verdad yo no quiero un médico que se haya esforzado mucho haciendo trabajos y que luego no sea capaz de decirme lo que tengo porque no lo memorizó para un examen, o un arquitecto que me construya una casa que se me caiga encima porque no memorizo las formulas ya que estaba mas preocupado preparando una exposición sobre la historia de la arquitectura durante el Renacimiento…

        Los métodos de aprendizaje pueden y deben ser trabajos, exposiciones, prácticas…pero el peso principal de la nota debe ser para los exámenes, porque ahí verdaderamente se ve si te lo sabes o no, y si eres un listillo que copia y tiene suerte luego, pues chapó, hay que ser listo hasta para hacer trampas, pero a la mayoría de las personas luego se les ve el plumero, y tranquilo que los que no lleguen a ser funcionariyos a los que cueste sudor y lágrimas echarlos por incompetentes como a estos profesores con sus métodos novedosos de enseñanza quitando exámenes que los alumnos aplauden (y yo también, por supuesto, aplaudía…aumentan la ley del mínimo esfuerzo para aprobar xD) en ningún otro sitio los querrán porque directamente no saben hacer su trabajo si copiaron para conseguirlo =)

        Cada cual tiene su opinión y respeto la tuya completamente, pero no la comparto en absoluto y simplemente me remito al principio de mi comentario…me gustaría ver la calidad de la enseñanza universitaria española de aquí a 10 años, vista la evolución de la enseñanza secundaria con las leyes progres de enseñanza. Si ahora mismo estamos al mismo nivel que las universidades de Malasia (infórmate si no te lo crees) para el 2020 yo creo que podremos aspirar al nivel educativo de algún país subsahariano decente.

    • otro profe 29 enero, 2011 en 16:45 #

      un poco de luz en la oscuridad…..!!!!!

      depende mucho del tipo de aignatura, no todas son iguales ni requieren el mismo tipo de evaluación.

      ¿¿¿¿el futuro va a ser copiar de la wikipedia????

      estamos faltos de creatividad, para ser creativo hay que saber….. para saber hay que esforzarse, para esforzarse se requiere que no te lo regalen todo por la cara

  27. Nemigo 29 enero, 2011 en 11:11 #

    100% de acuerdo en que el sistema no es justo. Es eso? Claro que jugarse el curso en un examen no tiene demasiada lógica. Has tenido meses para aprender y demostrar lo que sabes. Pero a ciertas edades eso es una situación más injusta que en otras. Siendo adolescente no entiendes lo que te juegas y hasta cierto punto prima ser vago. Para más edad tiene que haber exámenes. Una entrevista de trabajo es un examen. Si fallas te quedas sin trabajo. Un presupuesto, una presentación, una visita… son exámenes. Las empresas dependen de esas situaciones. No debería sorprenderse que se exija rendir en un examen.

  28. Laura 29 enero, 2011 en 11:14 #

    ¡Cómo me alegra saber de gente que piensa igual que yo! El aprendizaje es algo tan personal que no se puede evaluar a todo el mundo por igual. Cada persona parte de su propia base y aprende a partir de esta. Suspendí unas oposiciones por la ausencia de “examenes”. Creo que tampoco les gustó que no utilice el color rojo para corregir.

  29. Dra. Susana Rams 29 enero, 2011 en 11:50 #

    Me ha gustado muchísimo la entrada.
    Soy profesora en la universidad y este semestre estoy haciendo una prueba para comprobar si el examen es necesario: los he inflado a trabajos individuales (inflandome yo a corregir, claro) y les he puesto nota. Estoy segura que no habrá gran diferencia entre la nota de sus trabajos (supuestamente de corrección “subjetiva”) y la nota del tipo test final (de corrección “objetiva”).

    Ya contaré la experiencia, cuando terminen “los exámenes” a mediados de febrero.

  30. fran 29 enero, 2011 en 12:12 #

    que grande eres¡ yo soy ”licenciado” y puedo asegurar que también me he copiado (guardo las chuletas aún como mis colegas, que algún día publicaremos porque es para eso, podemos tener más de cien cada uno, escaneadas, con brillo, plastificadas, a color, jaja)
    que noches de estudio jaja¡¡ eso sí que era pura adrenalina(me refiero haciendo los p. exámenes..
    por cierto nunca nos pillaron,
    la vueltas que da la vida pronto seré profesor, y pienso poner pocas ”pruebas”

  31. Victor 29 enero, 2011 en 12:13 #

    Sin ánimo de hacer de abogado del diablo, creo que no se ha comentado un punto gris:
    Estando el sistema educativo sujeto a un presupuesto público limitado (y ajustado) no se me ocurre otro sistema diferente al exámen que se acerque la imparcialidad de la prueba sin comprometer los costes.
    Es evidente que evaluaciones personalizadas basadas en la continuidad del trabajo permiten un trato justo individualizado, pero me temo que en ese caso, los recursos disponibles no soportarían una educación abierta a todos.

    Esto lo digo como pésimo ejecutor de exámenes.
    Pero una vez enfríado el odio a la prueba me planteé a mi mismo si sería capaz de diseñar un sistema de esucación realista con las herramientas actuales sin basarme en el exámen. De momento no se me ocurre nada… Seguiremos pensando.

    Un saludo

  32. PROFESOR JANO 29 enero, 2011 en 12:38 #

    A pesar de tener la gran responsabilidad de preparar alumnos que quieren entrar en grados biomédicos para selectividad, por ejemplo en biología y química, he intentado minimizar el efecto “mal día” dejando que se presenten a las “pruebas” cuantas veces quieran y en muchas fechas posibles.
    Por supuesto trabajamos ejercicios de competencias pero la maldita selectividad obliga al adiestramiento para la reproducción de contenidos un día determinado y eso mediatiza mucho un curso como 2º de bachillerato. Lástima.
    Buen artículo… lo recomendaré en el blog.

  33. Mauricio Matamala 29 enero, 2011 en 13:15 #

    Creo que siempre he pensado esto pero nunca lo había visto con tanta claridad. Me apunto a la idea de Andrés Villar, pero en mi caso lo voy a imprimir y a poner en el tablón de la sala de profesores de mi instituto. Seguro que alguno se rasga “hipócritamente” las vestiduras, pero también estoy seguro que otros reflexionarán sinceramente sobre el tema.

    Te felicito por el artículo Fernando.

    Un saludo.

    • Fernando García Gutiérrez 30 enero, 2011 en 20:07 #

      Jajaja, bueno, tenga cuidado de no ponerme junto a alguna foto oficial que me dan alergia. Y a ver si al final termino quemado en un claustro. Un cordial saludo. Nunca me han dado miedo ni me impresionan los claustros.

  34. insurrecto 29 enero, 2011 en 14:19 #

    Como estudiante, totalmente deacuerdo con lo que dices de los examenes, no sirven más que para que recuerdes algo durante un momento que en cuanto acaba el examen practicamente olvidas, y que apruebes o no simplemente varia según que preguntas elija el profesor, aparte tambien que puedas aprobar todo un curso a base de chuletas sin saber nada.

    Pero por otra parte, no creo que sea posible cambiar el modelo educativo si no cambia toda la sociedad en su conjunto, me explico, si vivimos en un mundo capitalista que necesita trabajadores que acaten las normas de los empresarios, eso es a lo que se dedican los institutos, a fabricar trabajadores sumisos, en clase tienes que escuchar el rollo del profesor y acordarte en el examen, punto final. Yo antes era de los que se animaba a discutir cosas etc, pero da igual, en el examen tienes q poner lo que viene en el libro y ya esta asique si te pones a discutir tiempo que pierdes en clase, nada más. Resultado, todo el mundo en clase callado esperando a que suene el timbre. Por eso, menos pequeñas excepciones que aveis ido comentado, no creo posible un cambio total de la educacion si cambiar antes todo el sistema económico y social.

  35. Un profe 29 enero, 2011 en 16:32 #

    Será curioso cuando alguno de estos que abogan por la supresión de la memoria tenga un juicio y su abogado no se acuerde de las leyes ni de dónde encontrarlas. Así si pierde el juicio el abogado le podrá poner la excusa de que en la universidad le enseñaron con un método moderno y sin examen.

    • juan 6 noviembre, 2014 en 5:49 #

      Pero el aprobar el ‘examencito’garantiza que el abogado nunca,pero nunca (y me refiero a nunca) olvidará la ley o donde se encuentra? El sentido del artículo es que esto de los exámenes no sean vistos como el único medio para pasar los cursos. No olvide que hay inútiles que pasaron muy bien el examen. La idea es quitar la mediocridad del alumno. Ahora bien,con eso de ponderar las maneras de evaluar, se vuelve a lo mismo de basar en numeros el aprendizaje. Es como dijeron en comentarios anteriores:’pesar a los pollos siempre sin darles de comer’,asi no engordaran

  36. michael knight 29 enero, 2011 en 16:53 #

    en general estoy de acuerdo con el artículo, pero de alguna forma discrepo en el concepto de infravalorar al método de examinar. me explico :

    el examen tiene la única capacidad de evaluación de los contenidos de una forma directa, dicho de otra forma, es como un semáforo con respecto a los conocimientos. si son correctas tus respuestas será verde, si son erróneas será rojo. esto, y debido a la importancia con la que se cargan estas pruebas, crean en el alumno una disposición excepcional para “introducir” el conocimiento correcto en su mente. tanto es así, que no hay mejor forma de acertar que con una chuleta.

    en conclusión, no me parece una mala idea, es más, creo que los conceptos se deberían impartir cada día de esta forma, pero con dos pautas esenciales : la información a evaluar debe estar depurada al máximo, es decir, nada de conocimientos basura que se olviden enseguida; y dos, jamás con la presión de jugarse una asignatura a una sola carta, quizás un trabajo de verdadera evaluación continua sea quizás una alternativa competente.

    • Fernando García Gutiérrez 2 febrero, 2011 en 14:00 #

      El trabajo de evaluación continua es el adecuado, está claro. Pero ¿y si pudiera hacerlo de forma objetiva el propio alumno? Que ¿cómo? con otro de mis sueños pedagógicos: el currículum transparente para el alumno. Se está intentando con los Portfolios. Que añade el extra de intentar que el alumnado tome las riendas de su propio proceso de aprendizaje.

  37. Jesús 29 enero, 2011 en 16:54 #

    Totalmente de acuerdo con tu reflexión. Como estudiante, siempre he detestado la evaluación por exámenes, aunque es cierto que no todos los exámenes son iguales. En general, se premia el conocimiento específico y la suerte frente a un conocimiento general de la materia, que es lo que se está estudiando y lo que de verdad va a servir en un futuro.

    Hace unos meses hice un trabajo sobre las coferencias de Sir Ken Robinson, un consultor educativo a nivel internacional. Ha trabajado en diseñar los modelos educativos de países que ahora mismo están a la cabeza en el ámbito de la enseñanza, así que, como mínimo, merece un poco de atención.

    Una de las ideas que más me llamó la atención fue la de que nuestro sistema educativo sigue el modelo de una fábrica de la época de la Revolución Industrial, en su clasificación de alumnos y materias. Además, lo que persigue es la estandarización: ayuda y beneficia a los que no ponen interés, a los que retrasan el tirmo de la clase, y oprime a los que tiene una actitud emprendedora y llevan la iniciativa. Decía que, cuanto más tendían los exámenes a los tipo test, más se empobrecía el nivel educativo y que, lo que dentro del aula se consideraba “copiar”, fuera se veía como “colaborar” o “documentarse”.

    No tiene sentido que todavía se potencie la memoria, más en un mundo en el que esa función la realizan las máquinas mucho mejor que nosotros. En la universidad, un profesor nos permite realizar exámenes con apuntes delante (y no es una asignatura de ciencias, es historia del pensamiento), y aún así suspende alrededor de un 70% de la clase. No se nos prepara para enlazar y relacionar conocimientos, para entenderlos, sino para memorizarlos. Y el mundo real no nos pide que memoricemos. Con Internet tenemos las fuentes al alcance la mano.

  38. Álvaro 29 enero, 2011 en 17:32 #

    Dice “un mal día lo puede tener cualquiera”. Y eso es cierto, pero tenemos que aprender las consecuencias de un mal día, saber aguantar la tensión para que no ocurra, y acatar las consecuencias en caso de que se haya tenido un mal día. Usted educa a las personas en un mundo falso, en el país de la gominola.

    A usted se le nota que es funcionario y profesor. Y usted está preparando una manada de aspirantes y profesores funcionarios, ya que el mundo real fuera del funcionariado suele ser bastante más estricto. Siga así, como si no hubiese nada más allá de su aula y sus proyectos curriculares, y estará limitando la movilidad en el mundo real de sus alumnos debido a sus propios caprichos.

    Espero que siga la trayectoria de sus alumnos, y cuando lleguen a selectividad hable con el corrector del examen y le explique que “quizá tuvieron un mal día”. Y que, si van a la universidad o realizan una oposición, cuente la misma piji-cantinela a quien corresponda. Si cuando ingresen en el mundo laboral y uno se hace, por poner un ejemplo, autobusero, y un día tiene un accidente por ir leyendo el periódico, explique usted al juez que es que “no son máquinas, son humanos”.

  39. Radagasto 29 enero, 2011 en 18:04 #

    No se si alguien lo habra comentado, pero una de las funciones educativas del plan Bolonia es intentar evitar estas cosas.

    Como experiencia personal, dependiendo del profesor, poco a poco se está consiguiendo, y eso que estoy completamente en contra de evaluar la asistencia a clase sin posibilidades de recuperar esa nota.

    MUCHAS veces ir a clase es una pérdida de tiempo, ya sea porque no te aporta nada nuevo o porque los profesores no saben dar clase. Además, hay que evaluar los conocimientos y NO la optimización de recursos para alcanzarlos (no hay método justo para medir la optimización y en parte para eso está el límite de convocatorias). Una asignatura se aprueba cuando conoces el temario, punto.

    Sinceramente creo que el principal problema en la educación no obligatoria es que no hay vocación ni motivación. A los que estamos motivados, Bolonia nos amplia los conocimientos respecto a la licenciatura y nos enseña a buscarnos la vida en un océano de información infinita. Es una lástima que muchas veces no se premie el esfuerzo, pero como ya he dicho, creo que el objetivo es el conocimiento, el resto de factores son tangenciales.

  40. Cris 29 enero, 2011 en 18:27 #

    No es justo que todo se juegue a una carta, es cierto, pero no lo es menos que, mientras el sistema siga así montando, tenemos que preparar a nuestros alumn@s para enfrentarse a ellos. ¿Qué quiero decir con esto? Que aunque no sean importantes para las notas (yo lo planteo así en mi clase) sí es importante que los chic@s sepan enfrentarse a ellos. Mientras sigan existiendo, aunque no estemos de acuerdo con ellos, tendremos que seguir enseñando cómo se hacen sin quitar el sueño. Al menos, en mi clase, trato de que sea sí (bueno, yo este año no hago exámenes, estoy en 1º de Primaria…)

  41. joan 29 enero, 2011 en 19:19 #

    Pues decidido. Cero exámenes en mi materia. Ojalá fueran cero en toda les escuela.

  42. Pablo 29 enero, 2011 en 20:53 #

    Ahora mismo me encuentro con el culo pegado a la silla, es sabado por la noche, y no voy a salir.
    En dos semanas tengo examen en la uni y a mi profesor le da lo mismo que haya ido o no a clase, me va a hacer una prueba objetiva para saber si tengo los conocimientos necesarios para ejercer una profesion, que si se hace mal puede incluso morir gente. No, no voy para medico sino para ingeniero.
    Los examenes son necesarios para evaluar la capacidad de desarrollo personal y profesional bajo “presion” (yo ya hace que no me pongo nervioso por un examen…) Además en niveles mas bajos como es ESO o Bachiller es necesario para adquirir unas bases.
    Los examenes son necesarios y cada vez mas, no me cabe duda

  43. juanma 29 enero, 2011 en 21:04 #

    Recomiendo: Tiempos de pruebas: Los usos y abusos de la evaluación. Ed. Morata. El capítulo VII es clarificador: Razones para alegrarse: La evaluación para el aprendizaje. El autor es Gordon Stobart

  44. Fernando García Gutiérrez 30 enero, 2011 en 7:46 #

    Hola.

    Muchísimas gracias a todo el mundo, opiniones a favor y en contra. No propongo la desaparición de pruebas más o menos objetivas, tareas, ejercicios, actividades múltiples, que no tienen por qué ser avisadas como examen, y que demuestre la asunción por el alumno-a de lo que se pretende, y no sólo su recuerdo.

    A veces los alumnos lo prefieren. Pues se les da gusto. Tampoco hay problemas. Pero esa nota debe ser tamizada por la experiencia del trabajo de un año, en el caso de alumnado oficial, y recordemos que la calificación debe apoyar el proceso de aprendizaje del alumno-a.

    En fin, mis disculpas a quienes han acusado la entrada de dura o agria, lo siento, tienen razón es un poco duro, pero no soy escritor profesional, esto es un blog personal y lo escribí después de haber tenido que examinar por imposición de mi Departamento. Estas cosas pasan. Y estaba un pelín mosca, de todas formas, soy un poco apasionado y mi escritura lo refleja, eso es así.

    Con permiso me adjudico una dispensa de mi obligación impuesta de contestar todos los comentarios del blog porque tengo más cosas que hacer. Pero muchas gracias, de nuevo.

    La puerta seguirá abierta. Saludos.

  45. Jaume 30 enero, 2011 en 7:58 #

    Gracias por este artículo tan interesante. Si recomendé a mi equipo el de Fernando Trujillo, pues tendré que repetir la acción con éste.

    No puedo estar más de acuerdo.

  46. Garin P. 30 enero, 2011 en 16:16 #

    Sí, mucha emoción por eliminar los exámenes pero aún no he leído nada sobre qué métodos se usarían como alternativas para evaluar. ¿O también es muy opresor evaluar? No me parece para nada descabellado destacar que el profesor y el alumno están en distinto plano. El profesor es el especialista en la materia (se supone) y debe ser escuchado. Todo el sistema educativo es una imposición. ¿Habría que abogar también por no obligatoriedad a recibir una educación?

    Que el método de examen-corrección no es perfecto lo sabemos todos pero no basta con enfadarse y pedir su eliminación sin más.

  47. Garin P. 30 enero, 2011 en 19:34 #

    Ok. Me lo salté y pasé a los comentarios.

    Gracias por contestar tan rápido.
    Saludos.

  48. Fernando García Gutiérrez 30 enero, 2011 en 20:04 #

    Estimado ecléctico (http://desequilibros.blogspot.com/), no sé porqué tu comentario no sale aquí, pero en el escritorio lo he leído, sí vaya meneo de verdad. Ha sido una experiencia simpática. Gracias. Trabajo para una semana me has dado. Un saludo.

  49. Lucas 2 febrero, 2011 en 8:34 #

    Soy profesor de música en Secundaria y profesor de guitarra en una escuela de música. Todo lo que dices lo entiendo…para las clases de guitarra. Y de hecho soy capaz de organizarlo todo de tal forma que los exámenes no tienen sentido, ni para mí, ni para los alumnos. Lo cual no quiere decir que no haya evaluación; de hecho, se la hace el alumno a cada minuto. “Si después de 8 meses con una persona hablando de un solo tema yo no sé lo que sabe esa persona sobre el tema, ¿a qué coño me he dedicado? ¿qué hace usted en el aula? ¿exámenes? ¿para qué?”
    Ahora bien, las clases en la escuela de música son individuales. Con 25 ó 30 alumnos por clase, o más, es muy difícil trabajar de la misma forma, lo intento, pero no siempre lo consigo, sigo buscando formas. Y sé que cuando más lo consigo, mejor funciona todo. Pero me toca reconocer que, para mí, hoy por hoy los exámenes son un mal necesario. Espero que llegue el día en que sean un mal innecesario.

  50. Natalia 23 febrero, 2011 en 2:22 #

    Quisiera compartir mi angustia y bronca con ustedes,soy de argentina mi hija de 13 años el dia de hoy rindio un examen de una materia que se llevo previa del año pasado,mi bronca y el no saber que hacer en esta situacion es que la profesora solo le dio la opcion de realizarlo en forma escrita,mi hija se puso muy nerviosa y eso le llevo a equivocarse.Porque les puedo asegurar que ella estaba muy bien preparada para dar esta materia,al pedirle a la profesora si le podia tomar algo en forma oral le contesto que no y la aplazo,hoy mi hija puede llegar a repetir por este “capricho” de esta profesora!!!! estoy muy angustiada y no se como resolver este problema,gracias por dejarme compartir esto.

    • Fernando García Gutiérrez 23 febrero, 2011 en 13:23 #

      Amiga, bronca con nosotros no puede usted tener, porque como usted ha leído en la entrada, denosto de los exámenes como método de evaluación (iba a escribir de tortura). Bronquéese con la maestra que no sabe qué es evaluar, contra un sistema que admite y permite que se evalúe así, siglo tras siglo, descalificando y jodiento a personas como su hija. Y si escribo así, debe saber que he sufrido todo eso en mis carnes, como estudiante, y como padre.

      He tenido dos alumnos ciegos este cuatrimestre, ¿se supone que tenía que haberles puesto un examen escrito como los demás? Evidentemente les he hecho las pruebas que los otros, pero oralmente.

      Si la maestra de su hija no sabe o no quiere ayudar a su hija a hacer una evaluación atendiendo la diversidad, vaya a cabrearse con ella, y con el director del centro, y con el inspector o inspectora de zona y muévase y proteste. No hay otra.

      De nada por la oportunidad de hablar, puede usted hablar en este blog de educación cuanto quiera, y libremente, pero vaya a quejarse a quienes puedan solucionar el problema.

      Suerte y fuerza.

  51. Evans 1 abril, 2011 en 11:49 #

    Gran blog donde se dicen grandes verdades sobre los examenes, sinceramente pienso que carecen de objetividad ya que conozco gente que saca 10 con la que luego no puedes tener una conversacion sobre el tema mas alla de lo que han memorizado o que tengan un minimo razonamiento propio que no venga en sus apuntes sobre lo estudiado. Por no decir lo que comentas de los profesores, que tienen el poder total en sus manos para hacer lo que le venga en gana con total falta de objetividad.

    Sinceramente yo no soy un buen estudiante, mis dos primeros años de universidad faltaba a alguna que otra clase y bueno,me consegui la beca por los pelos! Ahora mismo estoy en 5º año de economia, es la primera vez que estoy sin beca porque,viendo el mamoneo en los despachos, la incompetencia para dar clases de muchos profesores y la falta de objetividad a la hora de evaluar teniendo problemillas con algunos profesores, he dejado de ir a clase por completo, porque odio la facultad y odio los profesores.
    A esto le sumas que el campus virtual de la universidad donde los profesores deberian subir temario y demas, lo usan 1 de cada 10 y mal usado,ya que suben documentos que no entran, pues voy tirando con apuntes de buenos compañeros que, al contrario que yo, son buenos estudiantes.

    El sistema actual deberia cambiar, el temario que se da deberia ser util para el futuro, no solo dar el contenido y ala,a memorizarlo que entra en el examen. Eso si, el profesor no te lo va a explicar, te lo dicta y coge los apuntes como puedas, una vez terminada la carrera(contando que el profesor te corrija “bien” los examenes)vas a memorizar grandes textos, pero de aprender poco. Es necesario mas trabajos, mas practica, mas debate de opiniones sobre lo que se esta explicando donde cada uno pueda pensar por si mismo y analizar el contenido, que parecen algunos robots.

    • Fernando García Gutiérrez 3 abril, 2011 en 17:43 #

      Sé de lo que hablas. A ver si podemos seguir empujando, sobre todo los profesores-as, e ir cambiando las cosas. Pero yo siempre lo digo, cambiar la educación en primaria y secundaria nos va a costar, pero lo de la Universidad … no tiene nombre. Suerte.

  52. Lucia 15 febrero, 2012 en 23:34 #

    Ayer hice un examen de administración de empresa para el que estudie muchísimo. me pase días en la biblioteca entendiendo el porque de todos los ejercicios.
    cuando llego al examen la profesora puso un ejercicio raro, que nunca había hecho en clase y que no supe resolver. la otra parte del examen constaba de un ejercicio de VAN, lo hice mal porque los nervios me hicieron equivocarme en una coma y por eso suspendí el examen, aun habiendo estudiado mas que muchas personas.. ODIO LOS EXÁMENES,
    GRAN ARTICULO.

  53. Lucia 15 febrero, 2012 en 23:44 #

    me gustaria colgar este artículo en la puerta de mi universidad para que lo tengan en cuenta. Cuántas verdades dijiste!

  54. Charly 15 septiembre, 2012 en 3:53 #

    Yo como profesor considero el examen como una evaluación para ver qué tanto funcionó un curso. Si aún es tiempo se pueden retomar aquellos puntos que la mayoría de los miembros del grupo no contesto correctamente. El examen es el primer paso para una retroalimentación. Considero que un examen no debe tener un valor curricular mayor a 10% de la calificación sobretodo si se trabaja por competencias.

  55. Alberto de los Ríos 20 octubre, 2012 en 18:46 #

    Francamente de acuerdo con la visión que das de la evaluación en el artículo, sobre todo del aula como espacio de poder y de la enseñanza centrada en el alumno, que creo que están en el fondo del asunto.
    Evaluar, sin embargo es parte consustancial del proceso de enseñanza-aprendizaje, a mi entender, pero evaluación no es igual a exámenes, ni mucho menos.

  56. Paola 4 abril, 2013 en 3:43 #

    que bueno que al fin alguien me entiende yo odio los exámenes desde que entre a la prepa me me he estresado mucho y mas porque el examen de matemáticas vale el 60% y pues anque trabaje mucho y me esfuerce siempre me va mal en los exámenes y me da mucha tristeza ODIO MATEMATICAS Y SUS MALDITOS EXAMENES

  57. pepa 10 mayo, 2013 en 10:30 #

    una auitentica caca de pagina tss

  58. Santi Moll 18 mayo, 2013 en 8:44 #

    Felicidades por el artículo. Es muy valiente.
    En cuanto a mí, yo sí hago exámenes, tres por evaluación, pero al final de esta recojo entre 25-30 notas entre observaciones de aula, cuadernos, actividades. Mis alumnos suspenden mis exámenes y aprueban las evaluaciones. El problema no creo que sean los exámenes, sino las pocas notas que recogen muchos profesores durante la evaluación y los porcentajes que dan a esos exámenes respecto de la nota final.
    Además cuando salgan de los centros escolares, estos alumnos deberán realizar este tipo de pruebas constantemente en el mundo laboral, para el carné de conducir, para aprender un idioma, para unas oposiciones. Cuando mejor preparados estén para ello, mejor será su respuesta.

    ¡Felicidades por el blog!

  59. Sergio 11 junio, 2013 en 14:02 #

    No quiero hacer sangre ni mucho menos pero ¿Hasta que punto tiene más valided una opinión de alguien que expone abiertamente que copio en sus examenes que la de gente preparada para superar esos examenes?
    Me explico, el examen además de ser una prueba de conocimientos es una prueba de capacidad en cuanto a como enfrentarse a un cierto problema en un tiempo limitado. Por ejemplo, en mi campo (ingeniería), una persona con un libro podría resolver cientos de problemas similares con pocos conocimientos matemáticos, sin embargo no cualquiera podría hacerlo en un tiempo digamos “medido” y bajo la presión de ser un ejercicio totalmente nuevo. En este caso veo necesaria la aplicación de un examen para evaluar.
    Cambiando a asignaturas escolares, hacia donde creo que se centra este texto, creo que hay asignaturas que si aceptarían un modelo de evaluación más continuada y por trabajos (siempre en hora de clase) como plástica o proyectos de tecnología pero hay otras en las que la finalidad es puramente adquirir unos conocimientos en lugar de desarrollarlos más “prácticamente” como pudiera ser literatura o historia. En estas asignaturas me parecería tan injusto evaluar a “una carta”, como se comentaba, como el evaluar de acuerdo a la constancia, que es lo que su sistema propone, ya que si hay gente que no sabe o tiene dificultades a la hora de enfocar un examen obviamente deberíamos tener en cuenta a la gente que tiene dificultades de ser constante en su día a día escolar pero trabaja extremadamente bien adquiriendo conocimientos bajo cierta presión.
    ¿Estamos ante la idea un método mixto?¿Cómo sería la enseñanza si se amoldara a cada alumno en lugar de amoldarse el alumno a la enseñanza?
    Tal vez pueda usted escribir sobre esta idea como profesional de enseñanza más básica o tal vez estas líneas no le parezcan más que sandeces y no altere su punto de vista, pero creo importante este tipo de apuntes en cuanto a enseñanza.
    Sin más dilación me despido no sin antes felicitarle por su blog.
    ¿¿¡¡ EXAMEN !!??

  60. Luisa 14 junio, 2013 en 8:46 #

    Para mí el examen es injusto porque es imposible saber si esa nota corresponde a que ha copiado, ha tenido suerte, a que sabías las preguntas, a que han puesto pocas y cada una valía 3 puntos y por ello has aprobado o suspendido (en mi clase la profesora de mate pone 4 ejercicios que valen 2,50 cada uno), pero sobre todo y lo que me da más rabia es que se deje la nota a criterio del profesor porque ahí entran favoritismos y enchufes o lástimas que dan algunos y el profesor con su infinito poder castiga o perdona según el día. Estoy totalmente de acuerdo con usted, pero creo que el examen es conseguir rellenar un boletín de notas (que es la final de lo que se trata) con el menor esfuerzo posible por parte del que hace su trabajo que en este caso es el profesor.

  61. Mike Morales 15 agosto, 2013 en 21:59 #

    Los examenes los odian los que no les gusta estudiar y se la pasan tonteando todo el ciclo.

    Yo prefiero que me evaluen con examenes, pues yo ESTUDIO TODOS LOS DIAS, me compro TODOS LOS LIBROS. Los examenes para mi siempre han sido divertidos porque yo estudio para aprender, no para el examen.

    Los examenes no son malos, los malos son los alumnos que se ponen a “estudiar” un dia antes de la prueba y se memorizan todo en lugar de entender.

    Hacer tareas e investigaciones y con eso obtener una calificacion, tampoco es justo porque muchos alumnos se la pasan copiando y pegando de internet.

    Y por cierto, nunca en mi vida me he dado copia, me parece vergonzoso que lo menciones con tanto orgullo.

  62. Jorge 29 agosto, 2013 en 14:55 #

    Evaluación contínua, ¡qué bonito y difícil!. Desde el punto de vista del examinador, preparar un examen no es nada sencillo. Después de todo el trabajo del curso, conseguir el examen perfecto para una correcta evaluación del alumnado no es tarea fácil. Como profesor, intento evaluar a los alumnos con una parte de preguntas a desarrollar, que me da una idea sobre el conocimiento de los alumnos sobre determinados temas, y después opto por una parte tipo test para conocer el conocimiento global sobre la asignatura. Sí, utilizo los tests… qué remedio. Por suerte, para la corrección tipo test disponemos de correctores automáticos para agilizar el proceso. En mi caso, utilizo un software llamado ExamIO que corrige y da estadísticas de los resultados de manera completa (www.examio.com). De la parte de desarrollo, no tenemos alternativas, y hay que invertir horas. Así que la complicación de la evaluación se reparte en ambas partes: el alumnado y el profesorado.

  63. jimena hernandez santiago 5 septiembre, 2013 en 20:40 #

    es buena información gracias me saque un 10

  64. jimena hernandez santiago 5 septiembre, 2013 en 20:41 #

    gracias me saque un 10 :*

  65. jimena hernandez santiago 5 septiembre, 2013 en 20:42 #

    hola como estas

  66. Laura 13 octubre, 2013 en 9:10 #

    Genial post! Siempre he sido buena estudiante, he obtenido buenos resultados en los examenes y no he copiado.Pero no recuerdo gran parte de los contenidos que memoricé, ahí quedaron esos exámenes con sus notas para pasar cada año de curso ( en la escuela, en el instituto, en la Universidad, en las oposiciones…). Sin tener ninguna funcinalidad en mi vida. Sí que recuerdo las pocas actividades experimentales, manipulativas y vivenciales que algunos profes nos regalaron.
    Otra escuela es posible y necesaria.

  67. Tracey 10 diciembre, 2013 en 12:14 #

    Yo no creo que deberian evaluar el trabajo de un niño en unos examenes. Mi niña esta atacada de estres, tiene 12 años,esta semana 6 examenes en 4 dias. Ayernoche no pudo dormir y estaba llorando. ESTO no es enseñar. Esto es una tortura. Se pone nerviosa y hace errores tontas por ser tan nerviosa, esta cansada, lleva todo el jodido puente metido dentro la casa estudiando y acaba de cumplir 12 años es mi enfada mucho esto. YO por mi, guitara los p. examenes. Otra cosa, desde cuando niños pueden corregir examenes? Porque yo me aluciono con esto. Hay profesores que dan los examenes de su compañeros para corregirlos, para que lo hacen? ¿¿¿¿Para ahorrase el trabajo????? !!!! Estas notas , para mi son PRIVADOS, otros compañeros no tienen el derecho ver las notas de mi hija y son niños no profesores, y su trabajo no es corregir examenes!!!!. Yo odio la sistema educacativa en España, pienso es una m. Cuando yo era niña mis profesores corregian todo, los examenes y hasta los deberes y te ayudaron cuando vieron que algo no estaba correcto hasta que te lo sabias esto si es enseñar no como ahora. Y lo que he vivido yo en estas años con mi niña en colegio , no miraban los profesores ni si quiere los libros de los niños para ver donde estan fallando, para poder ayudarlos. Yo no recuerdo cuando era niña tener el estres que tiene mi hija, ya desde años estar en el colegio esta estresado con los examines. Cuando un niño no puede dormir y llorar por el estres de tener examenes o vomitan o les duele la cabeza o estomago. Hay que preguntar esto es bueno para nuestros hijos? Yo digo que no.NO es justo esta estres y desde son tan pequeños tambien, no me estraña que nadie le gusta ir a la escuela y mas en dia ahora es peor que antes. Madre indignada.

  68. Tracey 10 diciembre, 2013 en 12:26 #

    Y no tiene nada que ver que un niño no estudie, o que no le gusta escuela. Todos las personas no son todos iguales y algunos se ponen menos nerviosos o tienen memoria mejor, y otros se ponen nerviosos y se lia por los nervios , y hay una presion incrieble con tantos examenes todos al golpe a ver de hacer pequeños controles todo el curso del año. Yo de niña nunca tenia el estres que tiene mi hija ahora y no es una niña mala, ni tonta , y que no estudie tampoco. Es demasiado presion y punto, y desde son pequeños. Yo tengo una amiga que su niño vomita y la mia no puede dormir y se pone llorar, y esto no es porque no estudie.Es porque esta atacada de estres. Y la culpa es esta sistema educactiva.

  69. Alumno: 15 diciembre, 2013 en 20:33 #

    Muy interesante el post, me alegro que se comente el tema ya que como alumno de magisterio, me rodea un clima ”antiexámenes” total, pero siempre se acaba yendo a lo cómodo. Me ha servido de gran ayuda, porque tengo que hacer argumentar en un debate sobre el tema, lo ”malo” es que es a favor de los exámenes.
    Un saludo

  70. Desarrollo Personal 5 marzo, 2014 en 2:45 #

    Los exámenes tiene muchas desventajas y como aquí se señala por lo general es una valoración a la memoria, pero no se está evaluando muchos otros aspectos del aprendizaje. Por eso la educación debe estar más orientada a la investigación y el uso de la creatividad y buscar técnicas alternativas que despierten un gran interés de los alumnos en las asignaturas.

  71. javivi 20 mayo, 2014 en 10:52 #

    Personalmente quiero manifestarme en contra de los exámenes de idiomas que exige el plan bolonia, porque “obligan” a que pienses de una determinada manera. Resulta que uno empieza estudiando la carrera que quiere y después se encuentra con que para poder obtener la titulación tiene que rendir un examen de un idioma europeo y en muchos casos solo inglés. Ni siquiera puede rendirlo de idioma griego, no. Y qué pasa con las personas que han vuelto a estudiar y obtienen la titulación con 40 o 50 años? a esas personas les mandan aprobar un nivel de idioma extranjero y es normal que manden todo a la mierda. Eso sí, primero que gasten la pasta estudiando y luego aplicamos la criba.

    Esto es un pais de interesados. Han hecho de la educación un tremendo negocio. De momento exigen el B1, pero cuando lo tienes exigen el B2, y asi sucesivamente, de modo que nunca llegas porque te quedas compitiendo con el vecino… hasta que te llega la edad de jubilarte. Estamos asfixiados ya. Yo en cuanto pueda me voy de este país de mierda.

  72. maml 7 junio, 2014 en 11:16 #

    Estoy completamente de acuerdo. Me estoy planteando ser profesor y una de las cosas que en las que más estoy pensando es como voy a evaluar a mis alumnos porque no quiero hacer solamente exámenes.

  73. Alberto García 15 septiembre, 2014 en 0:47 #

    ¿Entonces cómo propones evaluar? Estoy muy interesado como docente en dejar los exámenes.

  74. Amarillosubmarino 18 septiembre, 2014 en 19:47 #

    Hola Fernando.

    Unas matizaciones.
    Yo NUNCA hago examenes teóricos y eso es lo que quieren mis alumnos. Memorizar las definiciones de metáfora, sintagma nominal, etc… Pero no que les pida identificalos ( Cosa que he estado haciendo en clase con ellos)

    Yo no puede saber exactamente que saben mis 101 alumnos l minuto, ente otras cosa porque alguno trae debers hechos por otras personas o copiadso de otro. Por desgracia el examen es la única ocasión en que están “solos ante el peligro”.

    En las clases solo habla el profesor. Pues yo me paso el día tirandoles de la lengua (¿esta claro? ¿Voy muy deprisa? ¿Alguien necesita un ejemplo?9 y más de una vez les he dicho que si se les ha conido la lengua el gato. Pero esto supone abandonar la “resistencia pasiva” y tiene el peligro de que si das la mano…..

    El aula espacio de poder. Pues sí, y en todos los espacios en que interactuan dos humanos hay una relación de poder. Ahora que lo usemos de forma irresponsable es otra historia, desgraciadamente frecuente.

    Y por último debo ser la excepción porque los examenes, ni siquiera la oposición, no me dan pánico. Tantoco es que me entusiasme. Y en todo caso no será parte de muestra tarea enseñarles que las cosas desagradables hay que gestionarlas de la forma más efectiva y que menos nos perjudique.

    Saludos

  75. Amarillosubmarino 18 septiembre, 2014 en 19:49 #

    Hola Fernando.

    Unas matizaciones.
    Yo NUNCA hago examenes teóricos y eso es lo que quieren mis alumnos. Memorizar las definiciones de metáfora, sintagma nominal, etc… Pero no que les pida identificalos ( Cosa que he estado haciendo en clase con ellos)

    Yo no puede saber exactamente que saben mis 101 alumnos l minuto, ente otras cosa porque alguno trae deberes hechos por otras personas o copiadso de otro. Por desgracia el examen es la única ocasión en que están “solos ante el peligro”.

    En las clases solo habla el profesor. Pues yo me paso el día tirandoles de la lengua (¿esta claro? ¿Voy muy deprisa? ¿Alguien necesita un ejemplo?) y más de una vez les he dicho que si se les ha comido la lengua el gato. Pero esto supone abandonar la “resistencia pasiva” y tiene el peligro de que si das la mano…..

    El aula espacio de poder. Pues sí, y en todos los espacios en que interactúan dos humanos hay una relación de poder. Ahora que lo usemos de forma irresponsable es otra historia, desgraciadamente frecuente.

    Y por último debo ser la excepción porque los examenes, ni siquiera la oposición, no me dan pánico. Tampoco es que me entusiasmen. Y en todo caso,¿ no será parte de muestra tarea enseñarles que las cosas desagradables hay que gestionarlas de la forma más efectiva y que menos nos perjudique?

    Saludos

  76. Rocio 23 septiembre, 2014 en 9:10 #

    Hola! Muy interesante este blog, soy maestra y si acostumbro hacer examen pero lo hago de esta manera.

    40% examen(en este criterio si el alumno estuvo en clase e hizo actividades algo debio de haber aprendido)
    30% actividades variadas en clase(son actividades que hacen en clase, ya sea en equipo o individual
    30% tareas para llevarse a casa(habra un porcentaje minimo de alumno que la hagan y otro que la copien)

    Por cierto la materia es matematicas, en educacion media basica.

  77. Fernando García Gutiérrez 28 enero, 2011 en 12:59 #

    Esto es una entrada automática generada por “Menéame”, jeje, no sé cómo he ido a parar ahí.

  78. eclectico 30 enero, 2011 en 16:52 #

    Espero que no te importe el meneo… viendo los comentarios que tienes, creo que te he dado trabajo para el fin de semana.

    Un saludo

  79. Fernando García Gutiérrez 30 enero, 2011 en 20:00 #

    Vaya meneo, de verdad, pero ha sido gracioso. Gracias.

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