Orange, telefónicas, clientes, ciudadanos.

Las 12:43. Llevo 5 horas dando vueltas, haciendo cosas que no tenía previstas, huyendo de sentarme a escribir esto. Pero lo voy a escribir. Cuánto me cansa, cuánto tira de mí hacia abajo, cuánto salpica.

El pasado 10 de abril escribí una entrada con el título: Pelear con las telefónicas, en el que contaba que, tras haber recibido una llamada de Orange France Telecom para ofrecerme adsl con un precio conveniente, incluyendo una semana de prueba sin compromiso, y finalmente renunciar dentro de plazo pues no me convencía el servicio, y las condiciones del contrato que por teléfono no te leen, incluían la desconexión total de los número 902. No lo entiendo, pues si vas a la página de Orange, para contactar con el servicio técnico te dan un 902. ??????? Descerebrante. Pero a eso nos estamos acostumbrando, y eso es lo peligroso.

Yo llamé para asegurarme de que la semana de prueba sin cargo no se me pasara, y cumplí escrupulosamente los plazos, comunicación a la compañía vía telefónica que era la misma forma que había hecho el contrato. Deduzco que si fue legal el contrato, fue legal la baja. Ya comenté en la entrada en la que lo describí, que el proceso de la baja fue kafkiano, algo «natural» como sabemos todos los usuarios.

Bien. Ahora resulta que la nueva compañía que contraté tardó, es verdad, más de un mes en realizar el enganche. Llamé a Orange y Telefónica para comentalo y dijeron que eso se hacía entre compañías y que todo estaba normal. Mientras, llegaba línea de Orange porque no podía llamar a los 902. Pero yo había pedido la baja, y yo no podía hacer el desenganche por mucho que lo hubiera querido.

Y tres meses después, me llega una factura de Orange France Telecom (para formalizar el contrato tuve que dar mi número de cuenta, claro), por ¡¡¡177!!! euros (ciento setenta y siete). Llamo a Orange y me pasan con el departamento de reclamaciones y me dicen que eso es una PENALIZACIÓN por darme de baja fuera del plazo permitido. «¿Cómo?» y entro en calor, tras discutir, me reconoce todas las llamadas que efectivamente hice a la compañía y que están grabadas. Pero que «el desenganche real» se produce el 14 de mayo, y eso es fuera de plazo.

Es evidente que yo no puedo controlar cuándo las compañías enganchan y desenganchan. Yo cumplí mi parte legalmente con mi llamada para pedir la baja en tiempo y forma. Y me salen con esto.  Afortunadamente en este momento de mi vida 177 euros no me hacen un boquete, pero ellos no lo saben.

Si algo se ha hecho mal, parecería que se podría discutir (no lo creo, pero bueno) si tengo yo que pagar a precio de mercado el tiempo de exceso de conexión, un mes, 47 euros, pero no, porque no quieren cobrarme, sino «penalizarme»: joderme y robarme.

Pero ¿en manos de quién estamos? ¿Cómo es posible esta actitud empresarial de abuso continuo de los consumidores, años, y años? Si me pasan la «penalización» en otros (mayoría) momentos de mi vida, por 30.000 pesetas, ese mes mis hijas comen hojas de los árboles. Pero ¿estamos locos?

Estas compañías han gastado 4 duros en infraestructura. La infraestructura básica es todavía la que levantamos entre todos los españoles con dinero público y que el Sr. Anzar de Texas, le regaló a su compañero de pupitre para que le comprara Antena 3, el Mundo, … … y los medios «necesarios» para ejercer el poder «correctamente». Imagen, dominación, engaño.

Telefónica sigue comprando compañías por todo el mundo por miles de millones de euros. ¿La riqueza de la compañía? La red física. ¿Gastos que produce el consumo? Cero. Cuando usted usa la red, nada se consume. Por lo que el beneficio es todo. Pero no hay cuatro duros para garantizar acceso libre a la red para los centros educativos.

En la época de Ernesto Che Guevara la compañía que contenía todos los diablos del capitalismo era la telefónica americana AT&T. Y nuestra Telefónica, y las otras todas, son exactamente iguales entre sí, y con la americana. Compañías voraces, agresivas, dispuestas a machacar y despreciar a los usuarios que para ellos no son ciudadanos libres, sino meros consumidores, una forma parasitaria y malsana de relación que a los ciudadanos no nos gusta un pelo. Pero estamos desunidos.

Dije en el post de la Zinquinparty (un poco más abajo) que si podemos convivir los ciudadanos y las empresas en la web 2.0 está por demostrar. Pero en realidad pienso lo mismo de la vida. No voy a rajar contra el capitalismo, entre otras cosas porque hace muchos años que me tragué el mercado, pero esto no es capitalismo, sino vandalismo consentido por los poderes públicos.

Van acercándose tímidamente a las redes sociales, en realidad tienen miedo a la libertad de las personas, porque un simple ciudadano que hace su trabajo como yo, puedo tener unos 300 amigos en Facebook y ellos 4, contando que yo soy el cuarto y he entrado a intentar hacer disrupción y denuncia. Pero no se puede escribir nada en su página. No tienen muro. Es la leche. El trato a la persona, usuario, ciudadano, no les importa un pepino. Así no podemos convivir. Así ¡caña al mono!

¿Te extraña este perfil de la compañía? Eso es lo de la difícil convivencia.

Actualización (24/08/2010): Victorias, aunque pírricas, victorias son, ya lo dije. Hoy me han llamado para despenalizarme, menos mal. Me han pillado sin ganas de caña y adiós. «Yo tenía razón». ¡Ah! Gracias. Ha funcionado la denuncia ante la Oficina Municipal de Consumidores.

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2 Responses

  1. Miguel 4 agosto, 2010 at 11:13 | | Reply

    Estimado Fernando:

    Hace unos cuatro años, nosotros tuvimos una lucha semejante con otra operadora (si hablas con más personas, seguramente surjan experiencias similares con todas y cada una de las operadoras de telefonía). Nos secuestraron la linea telefónica debido a un alta indebidamente formalizada por teléfono y posteriormente anulada; el resultado fué una buena temporada sin linea teléfonica (creo recordar que un mes entero o algo más) y el doble de tiempo sin conexión ADSL, amén de los innumerables malos ratos intentando solventar la cuestión vía teléfonica, contactando con los teléfonos de «desatención» y con el muro de piedra del operador incapaz o desprovisto de medios o voluntad para solucionarte la papeleta.

    Como uno ya está un poco cansado de que le tomen el pelo, en esta ocasión decidí no dejarme avasallar y no hacer frente a las facturas que, para colmo, me presentaron al cobro en varias ocasiones (incluídas las correspondientes advertencias por impago), devolviendo cada una de ellas.

    Presenté una reclamación en la OMIC de mi ciudad y aunque ellos no pudieron mediar en el asunto, me pusieron en contacto con la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones en Madrid, ante la cual presenté la correspondiente reclamación. El tiempo perdido anteriormente en llamadas infructuosas, la falta de servicio telefónico y de Internet, nadie me lo compensó, pero la reclamación fué tramitada y aunque con un poco de demora (hablamos de unos meses) me dieron la razón, con lo cual, no solamente no pagué ninguna de las facturas que me presentó la operadora, sino que además me abonaron una cantidad ridícula, no recuerdo muy bien en concepto de qué, obteniendo en este proceso, como mayor compensación, el impedir que alguien abusara de mi buena voluntad una vez más. Una vez resuelta la reclamación, podía haberme embarcado en un proceso civil, pero me dí por satisfecho (no sé si indebidamente) con dejar sentadas mis razones y poner a la empresa en su sitio

    La conclusión es que estas empresas emplean tácticas de venta y contratación agresivas y en ocasiones, decididamente engañosas, juegan con la ignorancia de los ususarios, acerca de los derechos que nos asisten y abusan de su posición de fuerza para intentar amedrentar al supuesto cliente que en uso de sus derechos, se niega a pagar además, un rescate para que lo liberen.

    Sirva esta respuesta, si no para ayudarte en tu caso particular (que por lo que cuentas, ocurrió hace unos meses; aunque yo personalmente, quizá lo intentaría), para dejar sentado que ante parecidas circunstancias, se puede y entiendo que se debe hacer algo al respecto para cortar este tipo de abusos.

    Por mi parte, ofrezco mi pobre experiencia y si se precisa ampliar la información, aquí me tenéis.

    Un abrazo y mucho ánimo

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